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lunes, marzo 26, 2007

ORIGEN DEL TÉRMINO "ANTISEMITISMO".

origen del termino "antisemitismo".

origen del termino "antisemitismo".
el termino Antisemitismo, neologismo MUY MAL acuñado en 1879 por el periodista socialista Wilhelm Marr en su libro Zwanglose Antisemitische Hefte (y Wilhelm Scherer usó ese mismo año el término antisemiten en Neue Freie Presse), utilizándolo por primera vez en un panfleto antisemita que exhortaba a la hostilidad contra los judíos desprovisto de toda connotación religiosa. El panfleto de Marr, publicado en Berna, tuvo mucho éxito (doce ediciones en el mismo año) y fundaría unos meses después la Liga de los antisemitas (Antisemiten-Liga). A su vez el que le dio mayor amplificación al termino fue el periodico judioa Allemaigne Zeitung que llevo al termino al estrellatoParalelamente a ese desarrollo nacionalista, y atravesándolo en muchas ocasiones, se desarrolló el moderno antisemitismo, que en esencia consideraba a los judíos como pueblo apátrida, ajenos al cuerpo de la nación y enemigos potenciales de ésta. El antisemitismo moderno no tiene ya, por tanto, connotaciones religiosas, al contrario que la tradicional judeofobia, aunque puede aparecer ligado a ésta.
Las obras antisemitas más difundidas son Los Protocolos de los Sabios de Sion (Rusia, 1905) y Mi lucha (de Adolf Hitler), que implicaba una solución final al problema judío o, en otras palabras, el intento de eliminación total de los judíos de Europa durante la época nazi. Claro que se les olvida CONVENIENTEMENTE El Judio Internacional de Henry Ford.
Aunque el término antisemitismo siempre se ha referido al odio a los judíos (véase DRAE), con el fin de evitar confusiones en referencia a otros pueblos que hablan lenguas semíticas, algunos autores prefieren el uso de términos equivalentes no ambiguos, como judeofobia o antijudío, reservando antisemitismo para su uso en referencias históricas a las ideologías antijudías de la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. (wio.org.il, La naturaleza de la judeofobia

viernes, marzo 09, 2007

GILAD ATZMON: EL LIBRO DE ESTER DA LAS CLAVES PARA ENTENDER EL ACCIONAR DE LA JUDEIDAD.

GILAD ATZMON: EL LIBRO DE ESTER DA LAS CLAVES PARA ENTENDER EL ACCIONAR DE LA JUDEIDAD.

El intelectual y músico judío GILAD ATZMON ha declarado (en Cuadernos de Jazz, 12-5-2005):
Básicamente, estoy aportando ideas que pueden considerarse ilegales, un delito. Pero esto pasa hasta en Europa. Si dijeras que en el Holocausto no murieron seis millones de judíos sino 5.999.999, cometerías un delito. Y de hecho, puedo probar que fueron menos de tres millones y en realidad no importa porque aunque sólo se tratara de una familia aniquilada, su sufrimiento sería suficiente para fundamentar un argumento o para provocar empatía.
Lo que yo sostengo es que los sionistas fueron los mayores colaboradores de los nazis, y lo podemos respaldar con hechos más que probados. También sostengo que Israel no tiene derecho a existir, que el antisemitismo es una invención judía y respaldo cualquier forma de resistencia contra Israel.

Según explica GILAD ATZMON en el ensayo que transcribimos a continuación, el bíblico Libro de Ester viene a ser el código que muestra las claves para entender arquetípicamente a la judeidad antigua y moderna: una cultura del exilio, del desarraigo, desarrollando permanentemente las habilidades de la condescendencia y el camuflaje para adaptarse a los poderosos de los lugares donde están.
Habilidades que se expresan en las figuras arquetípicas de la reina Ester y de Mordecai: Ester, la integrada, la asimilada, la encubierta, la embozada, la que no sabemos que es judía pero que está ahí, esperando ser despertada para torcer los destinos. Y Mordecai, el que se mantiene distinto y distante, el que está atento a lo que está en juego, el que mueve los hilos para generar influencia, el que hace lobby, aquel cuyo rostro es visible pero que no deja ver lo que hacen sus manos para despertar a Ester.
PETRAS, 10-3-2007.


Del bíblico Libro de Ester a Birkenau y de éste al AIPACA propósito de la fiesta judía del Purim*
Gilad Atzmon
CounterPunch
Traducido por S. Seguí y Manuel Talens. Ilustración de Ben Heine.
En ciertos contextos, la memoria puede ser subversiva; en otros, puede proteger el statu quo. Cuando las personas y las comunidades se ven investidas con la memoria como una forma de la identidad y de diferenciación, otro sufrimiento amenaza con reemplazar la primordialidad de nuestra experiencia. En vez de un vínculo solidario con otros seres que sufren en el presente, el sufrimiento en el pasado puede llegar a ser una coraza que nos protege de los desafíos que tenemos ante nosotros. Entonces nuestro testigo, originalmente sólido y capaz de cuestionar a Dios y al poder, se diluye, puede parecer falso, afectado, incluso intencionadamente. Una industria crece entonces en torno a uno, lo enaltece y al mismo tiempo utiliza su testimonio para otras razones. El resultado final es una confusión tanto externa como interna, hasta que el propio testigo es incapaz de diferenciar entre el mundo de la interpretación que él mismo ayudó a articular y el mundo que ahora habla en su nombre. ¿Es esto lo que le sucedió a Wiesel o es exacto el análisis más mordaz de Finkelstein? [1]
La judeidad es un término bastante amplio. Hace referencia a una cultura con muchas caras, grupos distintivos, creencias diferentes, posiciones políticas enfrentadas, clases distintas e identidades étnicas diversas. Sin embargo, la conexión entre esas multitudes que se identifican a sí mismas como judías es algo enigmático. En los párrafos que siguen, trataré de adentrarme en la búsqueda de la noción de judeidad. Intentaré seguir la huella del vínculo intelectual, espiritual y mitológico que convierte a la judeidad en una sólida identidad.
Es evidente que la judeidad no es una categoría racial ni étnica. A pesar de que la identidad judía está orientada racial y étnicamente, el pueblo judío no es un grupo homogéneo. No hay en él ninguna continuidad racial o étnica. Algunos pueden considerar la judeidad como una continuación del judaísmo. Yo afirmaría que esto no es necesariamente así. Aunque la judeidad toma prestados algunos elementos judaicos fundamentales, no es el judaísmo e incluso es categóricamente distinta de éste. Además, como sabemos, más de unos pocos de quienes se definen orgullosamente como judíos desconocen casi todo del judaísmo, muchos son ateos, no religiosos y se oponen abiertamente al judaísmo o a cualquier otra religión. Muchos de esos judíos opuestos al judaísmo mantienen su identidad judía y están sumamente satisfechos de ésta [2]. Dicha oposición al judaísmo incluye obviamente al sionismo (al menos en su versión inicial), pero es también la base de buena parte del socialismo socialista judío antisionista.
Incluso si la judeidad es diferente del judaísmo uno todavía se pregunta qué constituye la judeidad: si es una nueva forma de religión, una ideología o sólo un “estado de ánimo”.
Si la judeidad es, efectivamente, una religión, las siguientes preguntas que deben plantearse son: ¿Qué clase de religión? ¿Qué implica esa religión? ¿En qué creen sus seguidores? Si se trata de una religión, uno podría preguntarse si es posible divorciarse de ella como lo es del cristianismo o el Islam.
Si la judeidad es una ideología, entonces las preguntas que hay que hacer son: ¿Qué pretende esta ideología? ¿Constituye un discurso? ¿Es un discurso monolítico? ¿Representa un nuevo orden mundial? ¿Busca la paz o la violencia? ¿Es portadora de un mensaje universal para la humanidad o es sólo otra manifestación de algunos preceptos tribales?
Si la judeidad es un estado de ánimo, entonces la pregunta a plantearse es si es racional o irracional. ¿Está dentro de lo expresable o de lo inefable?
Llegados a este punto, puedo sugerir la remota posibilidad de que la judeidad sea un híbrido extraño, todas esas cosas a la vez, es decir, una religión, una ideología y un estado de ánimo.
La religión del Holocausto
El filósofo Yeshayahu Leibowitz, que era un judío ortodoxo creyente, me dijo una vez: “La religión judía murió hace 200 años. Ahora lo que unifica a los judíos del mundo es el Holocausto”. (Uri Avnery) [3]
El filósofo Yeshayahu Leibowitz, catedrático de la Hebrew University nacido en Alemania, fue probablemente el primero en sugerir que el Holocausto se haya convertido en la nueva religión judía. El Holocausto es mucho más que un relato histórico, contiene la mayoría de los elementos religiosos esenciales: sacerdotes (Simon Wiesenthal, Elie Wiesel, Deborah Lipstadt, etc.), profetas (Shimon Peres, Benjamin Netanyahu y aquellos que avisan del judeocidio iraní que está por venir); mandamientos y dogmas (“nunca más”, “seis millones”, etc.; rituales (días conmemorativos, peregrinación a Auschwitz etc.); establece un orden simbólico esotérico (kapos [3a], cámaras de gas, chimeneas, polvo, Musselmann [3b], etc.); santuarios y templos (Yad Vashem, el Museo del Holocausto y, ahora, la ONU). Por si no fuera bastante, la religión del Holocausto también está mantenida por una enorme red económica e infraestructuras financieras mundiales (la industria del Holocausto, tal como la expuso Norman Finkelstein). Lo más curioso es que la religión del Holocausto es tan coherente que define a los nuevos “anticristos” (los negacionistas) y tan poderosa que los persigue (mediante las leyes contra la negación del Holocausto).
Los eruditos críticos que refutan la noción de “religión del Holocausto” sugieren que aunque la nueva y cada vez más importante religión parece conservar muchas características de una religión organizada, no establece una figura divina externa a la que señalar, venerar o adorar. Yo estoy en total desacuerdo con esto. Insisto en que la religión del Holocausto expresa la esencia de la cosmovisión democrática liberal. Está ahí para ofrecer una nueva forma de culto. Se transfiguró en una creencia dogmática a través de la cual el creyente se venera a sí mismo. En la nueva religión los judíos veneran al “judío”. Su objeto es el “Yo”, el sujeto del sufrimiento interminable que logra la redención.
Sin embargo, bastantes eruditos judíos en Israel y en el extranjero aceptan la observación de Leibowitz. Entre ellos, Marc Ellis, el ilustre teólogo judío que sugiere una reveladora nueva introspección respecto en la dialéctica de la nueva religión. “La teología del Holocausto”, señala, “produce tres temas que coexisten en tensión dialéctica: el sufrimiento y la obtención del poder, la inocencia y la redención, el carácter especial y la normalización” [4].
Aunque la religión del Holocausto no reemplazó al judaísmo, sí que le ha dado un nuevo significado a la judeidad. Establece un discurso moderno que inserta al sujeto judío en un proyecto donde tiene asignado un papel principal dentro de su propio universo, en el que constituye el centro. Tanto el “sufridor” como el “inocente” avanzan en él hacia la “redención” y el “poder”. Dios, obviamente, está fuera del juego, expulsado, puesto que fracasó en su misión histórica, que era la de salvar a los judíos. Dentro de la nueva religión, el judío se convierte en el nuevo Dios de “los judíos”, un Dios que se redime a sí mismo.
El judío devoto de la religión del Holocausto idealiza la condición de su existencia. Establece entonces el método de una futura lucha por el reconocimiento. Para el devoto sionista de la nueva religión, las implicaciones parecen ser relativamente duraderas: está ahí para “atraer” a todos los judíos del mundo a Sión a expensas del pueblo palestino originario. Para el judío socialista, el proyecto es algo más complicado. Para él (o ella), la redención implica el establecimiento de un nuevo orden mundial, a saber, un refugio socialista. Un mundo dominado por la política dogmática de la clase obrera en la que los judíos serían sólo una minoría entre muchos. Para el creyente humanista, la religión del Holocausto significa que los judíos deben situarse al frente de la lucha contra el racismo, la opresión y el mal en general. Aunque esto suena prometedor, es problemático por razones obvias: en el orden mundial actual Israel y USA están a la cabeza de la opresión. El esperar que los judíos se pongan al frente de la lucha humanista enfrenta a este grupo de creyentes tanto a sus hermanos como a su única superpotencia amiga. Sin embargo, está claro que las tres iglesias del Holocausto asignan un proyecto muy importante con algunas implicancias mundiales a los judíos.
* * *
Como puede verse, el Holocausto funciona como una interfaz ideológica. Le proporciona un logos a su feligresía. En el ámbito de la conciencia, sugiere una visión puramente analítica del pasado y del presente, pero no se queda ahí, ya que también define la lucha futura. Define una visión de un futuro judío. No obstante, como consecuencia satura el inconsciente del sujeto judío con la ansiedad definitiva: la destrucción del “Yo”.
Huelga decir que una fe que estimula la conciencia (la ideología) y controla el inconsciente (el espíritu) es una muy buena receta para el éxito de una religión. Este vínculo estructural de la ideología y el espíritu es fundamental para la tradición judaica. El vínculo entre la claridad legal del halacah (la ideología) y el carácter misterioso de Yahvé o incluso de la kabala (el espíritu) convierte al judaísmo en una totalidad, un universo en sí mismo. El bolchevismo -el movimiento de masas, no la teoría política- está construido sobre la misma estructura: la lucidez del materialismo pseudocientífico junto con el miedo del apetito capitalista. La política neoconservadora del miedo se basa asimismo en bloquear al sujeto en el abismo entre la supuesta lucidez forense de las armas de destrucción masiva y la pesadilla inefable del “terror futuro”.
Este vínculo mismo entre lo consciente y lo inconsciente recuerda la noción lacaniana de lo “real”. Lo “real” es lo que no se puede simbolizar, es decir, expresar con palabras. Lo real es lo “inefable”, lo inaccesible. En palabras de Zizek, “lo real es imposible”, “lo real es el trauma”. Sin embargo, es este trauma lo que da forma al orden simbólico. Es el trauma lo que constituye nuestra realidad.
La religión del Holocausto se ajusta al modelo lacaniano. Su núcleo espiritual está profundamente arraigado en lo inefable. Su predicación enseña a ver en todo una amenaza. Es la conjunción final entre la ideología y el espíritu que se ha materializado en puro pragmatismo.
Lo curioso es que la religión del Holocausto va más allá del discurso interno judío. De hecho, la nueva religión funciona como una misión. Establece santuarios en regiones lejanas. Como podemos ver, la nueva religión ya se está convirtiendo en un nuevo orden mundial. Es el Holocausto lo que ahora se utiliza como coartada para bombardear con armas nucleares a Irán [5]. Evidentemente, la religión del Holocausto le sirve tanto al discurso político judío de derechas como de izquierdas, pero también les resulta atractiva a los goyim [5a], sobre todo a aquellos comprometidos en matanzas despiadadas en nombre de la libertad [6]. Hasta cierto punto, todos estamos sometidos a esta religión, algunos somos fieles, otros sólo están sometidos a su poder. Curiosamente, aquellos que niegan el Holocausto también están sometidos a abuso por parte de los sumos sacerdotes de esta religión. La religión del Holocausto constituye lo “real” de Occidente. No se nos permite tocarla o investigarla, igual que les sucedía a los israelitas, que podían obedecer a su Dios, pero nunca cuestionarlo.
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Los eruditos comprometidos en el estudio de la religión del Holocausto (teología, ideología e historicidad) trabajan con formulaciones estructurales, sus significados, su retórica y su interpretación histórica. Algunos investigan la dialéctica teológica (Marc Ellis), otros formulan mandamientos (Adi Ofir), otros aprenden su evolución histórica (Lenni Brenner), otros sacan a la luz su infraestructura económica (Finkelstein). Curiosamente, la mayoría de los eruditos cuyo objeto de estudio es la religión del Holocausto investigan una lista de acontecimientos que ocurrieron entre los años 1933 y 1945. La mayoría de ellos, si no todos, son fieles practicantes ortodoxos. Aunque pueden ser críticos con diferentes aspectos de la explotación del Holocausto, aceptan la validez del judeocidio nazi y tanto sus implicaciones como sus interpretaciones dominantes. La mayoría de ellos, si no todos, no ponen en entredicho el discurso sionista, concretamente el judeocidio nazi, si bien no son pocos los que critican la manera en que los institutos judíos y sionistas utilizan el Holocausto. Incluso si algunos pueden refutar las cifras (Shraga Elam) y otros cuestionar la validez de la memoria (Ellis, Finkelstein), ninguno llega hasta el revisionismo, ni uno solo de los eruditos de la religión del Holocausto se atreve a entablar un diálogo con los denominados “negacionistas” para discutir de su visión de los acontecimientos o de cualquier otra erudición revisionista.
Lo que resulta mucho más interesante es el hecho de que ninguno de los eruditos de la religión del Holocausto se haya preocupado por estudiar el papel del Holocausto en el devenir judío. A partir de aquí, sostendré la tesis de que la religión del Holocausto estaba bien establecida mucho antes de la Solución Final (1942), antes de la Kristalnacht (1938) [6a], antes de las leyes de Nuremberg (1936), antes de que la primer ley antijudía fuera anunciada por la Alemania nazi, antes de que el Congreso judío usamericano (American Jewish Congress) declarase una guerra económica contra la Alemania nazi (1933) e incluso antes de que Hitler naciera (1889). La religión del Holocausto es probablemente tan vieja como los judíos.
Arquetipos judíos
En un trabajo previo he definido la noción de “Síndrome de estrés pretraumático” [7]. En dicho síndrome, el estrés se debe a un episodio imaginario fantasmático situado en el futuro, es decir, a un acontecimiento que nunca ha tenido lugar. A diferencia del Síndrome de estrés postraumático, en el que el estrés es la reacción directa a un acontecimiento que (puede) haber tenido lugar en el pasado, en el Síndrome de estrés pretraumático el estrés nace de un acontecimiento imaginario potencial, esto es, una ilusión se adelanta a los acontecimientos y la fantasía del terror futuro da forma a la realidad actual.
Al parecer, la dialéctica del miedo domina la existencia y la manera de ser de los judíos desde hace más tiempo del que estamos dispuestos a admitir. Aunque los líderes étnicos judíos han explotado políticamente el terror desde los primeros días de la emancipación, la dialéctica del miedo es mucho más antigua que la historia judía moderna. De hecho, la herencia del Tanach (la Biblia hebrea) está ahí para sumir al judío en un estado pretraumático. Es la Biblia hebrea la que establece un entramado binario de inocencia/sufrimiento y de persecución/poder. En particular, el miedo al judeocidio está inmerso en el espíritu, en la cultura y en la literatura de los judíos.
Me atrevo a afirmar aquí que la religión del Holocausto estaba ahí para transformar a los antiguos israelitas en judíos.
El antropólogo usamericano Glenn Bowman, que se especializó en el estudio de las identidades del exilio, nos ofrece una introspección fundamental en el tema del miedo y su contribución a la política de la identidad. El “antagonismo”, dice Bowman, “es fundamental para el proceso de fetichización que subyace a la identidad, porque uno tiende precisamente a hablar de quién o de qué es cuando se siente en peligro. Empiezo a considerarme verbalmente como tal o cual persona o como tal o cual representante de una comunidad imaginada en el momento en que algo parece amenazar con rechazar al ser que representa el nombre que hablo. Los términos de identidad entran en uso precisamente en el momento en que por alguna razón uno empieza a sentir que significan un ser o una entidad que uno debe luchar por defender.” [8]
En pocas palabras, Bowman hace hincapié en que es el miedo lo que materializa la noción de la identidad. Sin embargo, una vez que el miedo ha madurado en un estado de estrés pretraumático colectivo la identidad se moldea. En lo tocante a los judíos, la Biblia está ahí para sumirlos en un estado de estrés pretraumático. Es la Biblia la que inicia el miedo al judeocidio.
* * *
Cada vez hay más eruditos de la Biblia que refutan su historicidad. En su libro The Canaanites and Their Land [Los cananeos y su tierra], Niels Lechme afirma que la mayor parte de la Biblia fue “escrita después del exilio babilónico y que tales escrituras reescribieron (y en gran medida inventaron) la historia israelita anterior con el propósito de reflejar y reiterar las experiencias de los que regresaron del exilio babilónico” [9].
En otras palabras, al haber sido redactada por quienes regresaban al hogar, la Biblia incluye parte del núcleo de la ideología del exilio en un relato histórico, lo cual es algo muy parecido a lo que sucedió en el caso del ideólogo sionista inicial, que consideraba la asimilación como una amenaza de muerte: “Las comunidades que se unieron bajo el liderazgo del sacerdocio de Yahwehist (en la época del exilio babilónico) vieron la asimilación y la apostasía no sólo como la muerte social para sí mismos como judeos, sino también como un intento de deicidio. Resolvieron mantener un compromiso total y exclusivo con Yahvé, pues estaban seguros de que los conduciría de regreso a la tierra de la que habían sido expulsados. Prescribieron la pureza de sangre como medio de mantener las fronteras de la comunidad nacional y, por lo tanto, prohibieron el matrimonio fuera de ésta. También establecieron una serie de rituales exclusivos que los aislaban de sus vecinos y que no sólo incluían una forma sustitutiva de culto al templo, sino también un calendario distinto que de manera ritual les permitió existir en uno tiempo diferente al las comunidades con las que compartían el territorio. Todos estos dispositivos de diacríticos les sirvieron para marcar y mantener la diferencia, pero no les impedían comerciar y poder así sobrevivir entre los babilonios.”
La espectacular lectura que Bowman y Lechme hacen de la Biblia y del discurso judaico como manifestación una identidad marginal y del exilio puede explicar el hecho de que la judeidad florezca en el exilio, pero pierda bastante de su incentivo cuanto se convierte en una aventura nacional. Puesto que la judeidad se centra en una ideología de la supervivencia colectiva del emigrado, sus seguidores prosperan en el exilio. Sin embargo, lo que mantiene la identidad colectiva judía es el miedo. Al igual que sucede en el caso de la religión del Holocausto, la judeidad inserta el miedo al judeocidio en el centro de la psique judía, pero ofrece asimismo las medidas espirituales, ideológicas y pragmáticas para combatir dicho miedo.
El Libro de Ester
La celebración del Purim, que es probablemente la fiesta judía más gozosa, se basa en el relato bíblico del Libro de Ester, que cuenta la historia de un intento de judeocidio, pero también cuenta una historia en la que los judíos logran cambiar su destino. En dicho libro, los judíos se las arreglan para rescatarse a sí mismos e incluso para vengarse.
Sucede en el tercer año de Asuero, durante el reinado de un rey persa a quien se suele identificar con Jerjes I. Es la historia de una conspiración palaciega, un intento de judeocidio y una hermosa y valiente reina judía (Ester) que consigue salvar a su pueblo en el último momento.
En este relato, el rey Asuero está casado con Vasti, a la que repudia cuando ésta rechaza su invitación a visitarlo durante una fiesta. Ester es entonces la candidata elegida para convertirse en su nueva esposa. A medida que avanza la historia, el primer ministro de Asuero, Hamán, conspira para que el rey ordene matar a todos los judíos, sin saber que Ester es una de ellos. En el relato, ésta, junto a su primo Mordecai, consigue al final salvar a su pueblo, a riesgo de poner en peligro su propia seguridad, Ester previene a Asuero de la sangrienta conspiración antijudia de Hamán, que será ahorcado junto a sus hijos en los cincuenta cadalsos que había preparado en un primer momento para Mordecai. Más tarde, Mordecai toma el puesto de Hamán y se convierte en el primer ministro. Sin embargo, el edicto de Asuero en el que decreta el asesinato de los judíos no puede ser revocado, por lo que dicta otro que permite a los judíos tomar las armas y acabar con sus enemigos, lo que llevan a cabo.
La moraleja de la historia está bastante clara. Si los judíos desean sobrevivir deben contar con aliados introducidos en los vericuetos del poder. Teniendo en cuenta la historia de Ester, Mordecai y el Purim, el AIPAC [9a] y el concepto de “poder judío” aparecen como una materialización de una ideología bíblica y cultural profundamente enraizada.
Sin embargo, hay un matiz interesante. Si bien esta historia está considerada como un relato histórico, la mayor parte de los estudiosos modernos de la Biblia consideran muy discutible su realidad histórica. Lo que se conoce de Historia persa, en sus fuentes clásicas, no confirma los hechos narrados en el Libro de Ester, por lo que la mayoría de los eruditos han llegado a la conclusión de que buena parte de ella, si no en su totalidad, es ficción.
En otras palabras, si bien la moraleja es evidente, el supuesto intento de genocidio es ficticio. Aparentemente, el Libro de Ester coloca a sus seguidores en un “trastorno de estrés pretraumático” colectivo. Transforma una fantasía de destrucción en una ideología de supervivencia. No cabe duda de que algunos ven en el texto una alegoría de los judíos perfectamente asimilados que descubren que son objetivo deantisemitismo, pero que a la vez están situación de salvarse a sí mismos y a su raza.
La lectura de Bowman puede aportar alguna luz. El Libro de Ester está ahí para formar la identidad del exilio e imponer el estrés existencial: es la introducción a la religión del Holocausto. Establece las condiciones que transforman el Holocausto en realidad.
Es interesante destacar que el Libro de Ester (en su versión hebrea) es uno de los dos libros de la Biblia que no menciona directamente a Dios (el otro es el Cantar de los Cantares). En el Libro de Ester los judíos confían en sí mismos, en su poder, en su unicidad, en su sofisticación, en su habilidad conspiratoria, en su capacidad para apoderarse del reino, en su capacidad para salvarse. El Libro de Ester trata, todo él, del poder y de los judíos que confían en sus propias fuerzas.
De la fiesta del Purim a Birkenau
En un artículo titulado “A Purim Lesson: Lobbying Against Genocide, Then and Now ” [10], el doctor Rafael Medoff comparte con sus lectores lo que considera la lección aprendida por los judíos en el Libro de Ester. Concretamente, si lo que Ester y Mordecai nos enseñan en él es el arte del cabildeo, Medoff afirma que “la fiesta del Purim celebra el exitoso empeño de prominentes judíos en el Capitolio de la antigua Persia, que impidieron el genocidio del pueblo judío”. Pero Medoff no se detiene ahí. Este ejercicio concreto de lo que algunos llaman “poder judío” se prolonga en el tiempo y ha sido llevado a cabo por modernos judíos emancipados: “Lo que no es tan conocido es que una campaña de cabildeo comparable tuvo lugar en nuestra época, en Washington DC, en el momento culminante del Holocausto”.
En su artículo, Medoff analiza las similitudes existentes entre el cabildeo de Ester en Persia y el de sus modernos hermanos ante el gobierno de Franklin Delano Roosevelt, en el momento culminante de la Segunda Guerra Mundial. “La Ester del Washington de los años cuarenta fue Henry Morgenthau Jr.” afirma Medoff, “un judío de origen alemán rico e integrado, que -como más tarde afirmaría su hijo- deseaba a toda costa ser considerado usamericano al cien por cien. Disimulando su judeidad, Morgenthau pasó de ser amigo y consejero de Roosevelt a secretario del Tesoro de su gobierno.”
Evidentemente, Medoff ha localizado también al moderno Mordecai, “un joven emisario sionista de Jerusalén, Peter Bergson (nombre real: Hillel Kook), que dirigió una serie de campañas de protesta para promover el rescate de los judíos de manos de Hitler por parte de USA. La publicidad del periódico del grupo de Bergson y sus actos públicos contribuyeron a llevar el Holocausto al conocimiento del público, en particular con la marcha organizada de más de 400 rabinos ante la puerta principal de la Casa Blanca antes del Yom Kippur de 1943.”
La lectura que realiza Medoff del Libro de Ester nos proporciona una iluminadora visión del código interno de la dinamica de supervivencia colectiva de los judíos, en la cual la asimilada (Ester) y el practicante (Mordecai) unen sus fuerzas, teniendo claramente presentes los intereses judíos.
Según Medoff, las similitudes son realmente chocantes. “La insistencia de Mordecai convenció finalmente a Ester para que se dirigiese al rey; la insistencia de los ayudantes de Morgenthau convencieron a esté para que se dirigiera al Presidente, armado con un incisivo informe de 18 páginas titulado Report to the Secretary on the Acquiescence of This Government in the Murder of the Jews [Informe al secretario sobre la aquiescencia de este Gobierno en el asesinato de los judíos].
Medoff está ya preparado para sacar sus conclusiones históricas: “El cabildeo de Ester tuvo éxito, Asuero derogó el decreto de genocidio y ejecutó a Hamán y a sus seguidores. El cabildeo de Morgenthau también tuvo éxito. Una resolución del Congreso pidiendo medidas de rescate obtuvo rápidamente la aprobación del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, lo que le permitió a Morgenthau decirle a Roosevelt que tenía ‘que actuar con mucha rapidez, de lo contrario lo haría en su lugar el Congreso de USA’. Diez meses antes de las elecciones, la última cosa que necesitaba el presidente era un comprometedor escándalo público en relación con el asunto de los refugiados. En pocos días, Roosevelt hizo lo que se le pedía en la resolución del Congreso: emitió una orden ejecutiva por la que se creaba la War Refugee Board [Junta de Refugiados de Guerra], agencia gubernamental destinada al rescate de refugiados de Hitler.”
Resulta muy evidente que Medoff considera el Libro de Ester como el manual de instrucciones para un futuro judío próspero. Medoff termina así su trabajo: “La afirmación de que nada podía hacerse para ayudar a los judíos de Europa fue demolida por otros judíos, despojados éstos de sus miedos y dispuestos a abogar por su pueblo… en la antigua Persia como en el moderno Washington.” En otras palabras, los judíos pueden y deben actuar de manera autónoma en su propio beneficio. Ésta es sin duda la moraleja del Libro de Ester, así como de la religión del Holocausto.
Lo que los judíos deber ían hacer por sí mismos es sin duda una cuestión abierta: las respuestas dependen de cada judío. Los neocon están a favor de arrastrar a USA y Occidente todo a una guerra sin fin contra el Islam. Emmanuel Levinas, por contra, cree que los judíos deberían liderar la lucha contra la opresión y la injusticia. De hecho, el poder judío es sólo una idea entre muchas, aunque sin duda es una idea importante y sin duda peligrosa. Es particularmente peligrosa en un momento en que el American Jewish Committee [Comité Judeo-usamericano – AJC] actúa como un Mordecai de nuestros días y está comprometido públicamente en una amplia campaña de guerra contra Irán.
Cuando analizamos las operaciones y la influencia del AIPAC en la política usamericana, es el Libro de Ester el elemento que debemos tener en cuenta. El AIPAC es algo más que un simple grupo político de presión; el AIPAC es un moderno Mordecai. Y ambos, junto al AJC, siguen las directrices de la escuela de pensamiento hebreo bíblico. No obstante, mientras que los Mordecai son relativamente fáciles de detectar, las Ester, es decir, quienes actúan a favor de Israel entre bastidores, son algo más difíciles de identificar.
Considero que una vez adoptado el punto de vista de observación del cabildeo judío en los parámetros establecidos en el Libro de Ester y la religión del Holocausto, nos podemos permitir tomar a Ahmadinejah por la figura actual correspondiente a Haman/Hitler. El AJC es Mordecai, Bush is, evidentemente, Asuero, pero Ester puede ser cualquiera, desde el último neocon hasta Cheney y otros.
Brenner y Prinz
En el primer párrafo de este estudio me pregunto qué viene a significar hoy la judeidad. Si bien acepto la complejidad del concepto, tendería a aceptar también la contribución de Leibowitz al respecto: el Holocausto es la nueva religión judía. No obstante, a lo largo de mi trabajo me tomo la libertad de ampliar el concepto de Holocausto. En lugar de limitarme a referirme exclusivamente a la Shoah, es decir al judeocidio nazi, afirmo que el Holocausto está realmente grabado en el discurso y el espíritu judíos. El Holocausto es la esencia del trastorno de estrés pretraumático colectivo y antecede a la Shoah. Ser judío significa ver al “Otro” como una amenaza y no como a un hermano. Ser judío consiste en estar en alerta constante. Ser judío supone haber internalizado el mensaje del Libro de Ester. Es dirigir los esfuerzos hacia las más influyentes articulaciones de la hegemonía. Ser judío es colaborar con el poder.
El historiador marxista usamericano Lenni Brenner está fascinado por la colaboración entre sionismo y nazismo. En su libro Zionism in the Age of Dictators incluye fragmentos del libro del rabino Joachim Prinz, publicado en 1937, después de la salida del rabino de Alemania hacia USA.
“Todo el mundo en Alemania sabía que únicamente los sionistas podían representar responsablemente a los judíos en las conversaciones con el gobierno nazi. Todos dábamos por seguro que un día el gobierno organizaría una conferencia de mesa redonda con los judíos, en la que -una vez concluidas las algaradas y atrocidades de la revolución- se estudiaría el nuevo estatuto de los judíos alemanes. ¡Era nuestro sueño sionista! Nosotros nunca negamos la existencia de la cuestión judía. ¿Segregación? ¡Era lo que pedíamos!… En un manifiesto notable por su orgullo y dignidad, pedíamos una conferencia.” [11]
A continuación, Brenner incluye fragmentos de un memorándum enviado al Partido Nazi por el grupo sionista alemán ZVfD el 21 de junio de 1933: “El sionismo no se hace ilusiones respecto a la dificultad de la condición judía, que consiste ante todo en un patrón ocupacional anormal y en la culpa de una postura moral e intelectual sin raíces en nuestra propia tradición (…)
En las bases del nuevo Estado, que ha establecido el principio de raza, deseamos insertar nuestra comunidad en la estructura global de manera que también para nosotros, en el ámbito que se nos asigne, sea posible una fructífera actividad en beneficio de la Patria.
Nuestro reconocimiento de la nacionalidad judía proporciona una relación clara y sincera con el pueblo alemán y sus realidades nacionales y raciales. Precisamente porque no deseamos falsear estos fundamentos, es por lo que también nosotros nos oponemos a los casamientos mixtos y deseamos mantener la pureza del grupo judío […]
Creemos en la posibilidad de mantener una honrada relación de lealtad entre una judería consciente de sí misma como grupo y el Estado alemán […]” [12]
Brenner desaprueba tanto la postura de Prinz como la iniciativa sionista. Lleno de desprecio, añade: “Este documento, una traición de los judíos a Alemania, fue escrito siguiendo los clichés sionistas habituales: ‘patrón ocupacional anormal’, ‘intelectuales desarraigados necesitados absolutamente de una regeneración moral’, etc. El documento recoge la calculada colaboración que los sionistas alemanes ofrecieron a los nazis, santificada por el objetivo de un Estado judío. Viene a decir: no batallaremos contra ti, sino contra los que se te resistan.”
Lamentablemente, Brenner, aprisionado por el dogmatismo obrerista y sin la necesaria práctica académica de examen histórico transcultural, deja de ver lo evidente: el rabino Joachim Prinz y el ZVfD no eran traidores, sino que actuaban como auténticos judíos. Seguían precisamente el código cultural judío. Seguían el Libro de Ester, adoptaban el papel de Mordecai. Intentaban hallar un medio de colaboración con lo que correctamente identificaban con un poder emergente de amplio alcance. En 1969, Prinz confesó que en todo momento “desde el asesinato de Walther Rathenau en 1922 no nos cabía ninguna duda de que la evolución en Alemanía conducía a un régimen totalitario antisemita. Cuando Hitler comenzó a azuzar, a ‘despertar’ según él, en la nación alemana la conciencia racial y la superioridad racial, no nos cupo duda alguna de que este hombre, más tarde o más temprano, se convertiría en jefe de la nación alemana.” [13]
Aunque disguste a Brenner, o a cualquier otro, el rabino Joachim Prinz demustra ser un auténtico líder judío, demuestra poseer algún tipo de radar de supervivencia altamente sofisticado que se ajusta pefectamente a la ideología del exilio. En 1981 Lenni Brenner entrevistó a Joachim Prinz: he aquí lo que dijo sobre el colaboracionista rabino:
“(Prinz) evolucionó visiblemente en los 44 años siguientes a su expulsión de Alemania. Me dijo, off the record, que pronto se dio cuenta de que nada de lo que había defendido tenía sentido en USA. Aquí se convirtió en un progresista a la manera usamericana. En su momento, se le pidió que, como jefe del American Jewish Congress, marchase junto a Martin Luther King, lo que hizo.”
Una vez más, Brenner deja de ver lo evidente: Prinz no había cambiado en absoluto, no había evolucionado en esos 44 años. Fue y seguía siendo un judío auténticamente genuino y, además, inteligente hasta la desmesura. Era un hombre que había internalizado la esencia de la filosofía del emigrante judío: en Alemania sé alemán, en USA, usamericano. Sé flexible, adáptate y adopta un relativismo ético. Prinz era un devoto seguidor y Mordecai y, como tal, entendía que todo lo que sea bueno para un judío es sencillamente bueno.
Me interesé y profundicé en las valiosas entrevistas de Brenner con Prinz que hay en la Red [14]. Me chocó bastante darme cuenta de que, en realidad, Prinz presenta su postura de una manera elocuente. Es Prinz, no Brenner, quien nos ofrece una visión de la ideología judía y de su interacción con la realidad circundante. Es Prinz, no Brenner, quien realmente entiende al volk alemán y sus aspiraciones. Prinz presenta su actividad pasada como un judío orgulloso. Desde su punto de vista, colaborar con Hitler era sin duda lo que había que hacer. En este punto, seguía a Mordecai, a la espera, probablemente, de la llegada de una Ester. Así, lo más natural es que más tarde el rabino Joachim Prinz se convirtiese en presidente de Jewish American Congress. Se convirtió en un destacado líder usamericano, a pesar de su ‘colaboración con Hitler’. Y ello por una sencilla razón: desde el punto de vista de la ideología, era lo que tenía que hacer.”
A modo de colofón sobre el sionismo
Una vez que hayamos decidido contemplar la judeidad como una cultura del exilio, como incorporación del “otro definitivo” podremos comprender la citada judeidad como una continuidad colectiva enraizado en una fantasía del horror. La judeidad es la materialización de la política del miedo en un programa pragmático. En esto consiste la religión del Holocausto, tan vieja sin duda como los propios judíos. El rabino Joachim Prinz pudo prever el Holocausto; tanto él como el ZVfD pudieron anticipar el judeocidio. Así, desde un punto de vista ideológico actuaron adecuadamente. Estaban comprometidos con su esotérica ética en el seno de un discurso cultural esotérico.
El sionismo era, sin duda, una gran promesa; su objeto: convertir a los judíos en israelíes. Quería convertir a los judíos en un pueblo como cualquier otro. Se proponía identificar y combatir la Galut (Diáspora), rasgo de exilio en el pueblo judío y su cultura. Sin embargo, el sionismo estaba destinado al fracaso por una razón obvia: en una cultura metafísicamente enraizada en la ideología del exilio, la última cosa que puede esperarse conseguir es un hogar real. Para cumplir su promesa, el sionismo tenía que liberarse de la ideología judía del exilio, de la religión del Holocausto. Pero es eso, exactamente, lo que no ha logrado realizar. Con el exilio en la sangre, el sionismo tenía que convertirse en antagonismo con los palestinos originarios a fin de mantener su fetiche de la identidad judía.
Dado que el sionismo no ha conseguido desvincularse de la ideología judía del émigré, ha perdido su oportunidad de evolucionar hacia otra forma de cultura nacional. Por consiguiente, la cultura y la política israelíes constituyen una extraña amalgama de indecisiones: mezcla de poder colonial y de mentalidad victimaria de la Galut. El sionismo es un producto secular de la ideología del exilio que no puede evolucionar hasta convertirse en una percepción propia auténtica.
Notas
[*] La fiesta judía del Purim se refiere al relato bíblico descrito en el Libro de Ester ( 8, 3-7). Se conmemora en el mes de adar, último de los doce meses del calendario judío, que corresponde aproximadamente a los meses de febrero y marzo. (N. de los T.)
[1] Marc Ellis, Marc Ellis on Finkelstein ( http://www.normanfinkelstein.com/article.php?pg=3&ar=21)
[2] http://www.counterpunch.org/atzmon01202007.html
[3] http://www.ramallahonline.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2133
[3a] Kapo era el nombre que se les daba a los prisioneros judíos con cierta autoridad sobre sus propios compañeros en los campos de exterminio nazis. (N. de los T.)
[3b] Musselmann es un concepto antropológico de difícil traducción que describe a un ser humano totalmente degradado por sus congéneres pero que sigue siendo humano. Primo Levi describe al Musselman como “aquel que ha visto al Gorgón”, es decir, aquel que ha sucumbido a la ignominia más profunda (véase, en inglés, http://www.brynmawr.edu/bmrcl/Fall2002/Agamben.html).
[4] Marc H. Ellis, Beyond Innocence & Redemption - Confronting The Holocaust And Israeli Power, Creating a Moral Future for the Jewish People (San Francisco: Harper & Row, 1990).
[5] http://peacepalestine.blogspot.com/2007/01/gilad-atzmon-brave-new-world-war.html
[5a] Goyim, en yiddish, apelativo despectivo que se les da a los no judíos, es decir, los gentiles. (N. de los T.)
[6] http://www.amin.org/look/amin/en.tpl?IdLanguage=1&IdPublication=7&NrArticle=36140&NrIssue=1&NrSection=3
[6a] Kristalnacht, la noche de los cristales, en 1938, cuando Hitler envió pandillas nazis a romper los vidrios de los comercios, sinagogas y hogares judíos. (N. de los T.)
[7] http://www.imemc.org/article/21744(véase, en español, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=44869)
[8] Glenn Bowman-Migrant Labour: Constructing Homeland in the Exilic Imagination, Anthropological Theory II:4. December 2002 pp 447-468.
[9] Ibid.
[9a] AIPAC (American–Israeli Public Affaires Committee), es decir, Comité usamericano–israelí de asuntos públicos. (N. de los T.)
[10] http://www.wymaninstitute.org/articles/2004-03-purim.php
[11] http://www.marxists.de/middleast/brenner/ch05.htm
[12] Ibid.
[13] http://www.marxists.de/middleast/brenner/ch03.htm
[14] http://cosmos.ucc.ie/cs1064/jabowen/IPSC/php/clip.php?cid=512
______________________________Fuente: http://www.counterpunch.org/atzmon03032007.html

EL AUTOR:
Gilad Atzmon es un músico, escritor y activista ex judío que eligió el exilio lejos de su nativo Israel para combatir el sionismo y defender la liberación del pueblo palestino desde una posición universal y ajena a la judeidad. Vive en Gran Bretaña.
Su sitio web es http://www.gilad.co.uk/

TRADUCTORES E ILUSTRADOR:
S. Seguí, Manuel Talens y Ben Heine pertenecen a Rebelión y Cubadebate. Talens y Heine también son miembros de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
URL de esta página: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47667

martes, marzo 06, 2007

BRASIL RECHAZA INTENTO NORTEAMERICANO DE DAR UN ZARPAZO A LA AMAZONIA.

Una buena respuesta de Chico Buarque, Ministro de Educación deBrasil.
No todos los días un brasileño (que además es un granartista) les da una buena y educadísima patada a los estadounidenses. Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal, hoy Ministro de Educación, CRISTOVÃO CHICO" BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. El joven estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba larespuesta "de un humanista y no de un brasileño". Ésta fue la respuesta del Sr Cristovão Buarque:
"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista,sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia,desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio. De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tangrave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto no podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación. También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico... sea manipulado y destruido por el sólo placer de unpropietario o de un país. Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero... algunos presidentesde países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU.Por eso, creo que N. York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos. Bastará pensar que ellos ya demostraron que 'son capaces' de usar esas armas, pues YA LO HICIERON, con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,... a cambio de la deuda. Comencemos usandoesa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero.Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia.... Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como "Patrimonio de la Humanidad", no permitirán que trabajen, cuandodeberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir. Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,... mientras el mundo me tratecomo brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra ! "
NOTA : Este artículo ya fue publicado en el NEW YORK TIMES, elWASHINGTON POST, el USA TODAY, y en los mayores diarios de EUROPA ydel JAPÓN. En BRASIL y en Latinoamérica este artículo No fuepublicado. Ayúdanos a divulgar.

LA TRAGEDIA FOIBE: 10.000 FASCISTAS ITALIANOS ASESINADOS POR LOS COMUNISTAS EN LA ITALIA HOY OCUPADA POR LOS CROATAS.

Fuente: MINUTO DIGITAL, 6-3-2007.

MEMORIA HISTÓRICA Memoria histórica en Italia, un ejemplo para España Durante décadas, las masacres no aparecieron en la mayoría de los libros de historia italianos, y los sucesivos gobiernos del país se mostraron vacilantes de plantear la cuestión durante la Guerra Fría por temor a enfurecer a Yugoslavia

Minuto Digital: 06.03.07.

Giorgio Napolitano es el primer ex comunista en ocupar la jefatura del Estado en Italia. Sin embargo su militancia política, a diferencia de lo que sucede en España, no le ha impedido reconocer y condenar las masacres cometidas por sus correligionarios comunistas durante la Segunda Guerra Mundial. El 10 de febrero pasado asistía a un acto en memoria de las miles de víctimas en las regiones de Istria y Dalmacia. Miles de italianos fueron torturados y asesinados en Trieste, Gorizia y en la península italiana entre 1943-1945 por comunistas yugoslavos e italianos en operaciones antifascistas. El número total de muertos no está claro, pero según las estimaciones se calcula que solo en las "foibe" (dolinas o pozos en terminología geológica) del Carso, en torno a la ciudad norteña de Trieste, hay 10.000 cadáveres de fascistas indefensos “ajusticiados” por los partisanos comunistas. Al recordar estas matanzas, Napolitano, criticó el antiguo silencio de la izquierda sobre este tema. Durante décadas, las masacres no aparecieron en la mayoría de los libros de historia italianos, y los sucesivos gobiernos del país se mostraron vacilantes de plantear la cuestión durante la Guerra Fría por temor a enfurecer a Yugoslavia. La cuestión también era sensible para los italianos, donde los comunistas intentaron enterrar la cuestión porque perjudicaba su imagen. En 1947 con el tratado de París, los aliados dieron a Tito lo que quería: Istria, Fiume y Dalmacia, lo cual provocó el éxodo de 300.000 italianos, que no siempre fueron bien recibidos en el resto del país, que les percibía como nostálgicos del fascismo de Mussolini. La tragedia de las foibe fue aparcada: a los aliados no les interesaba demonizar a Tito, único en el bloque comunista que no obedecía a ciegas a la URSS, y el Partido Comunista italiano sufría una endémica subordinación política a las exigencias del comunismo internacional.Según la lógica rota y denunciada ahora por Napolitano, quienes recordaran o denunciaran a las miles de víctimas de los partisanos en Istria y Dalmacia eran automáticamente acusados de “fascistas”. De hecho, sus acusaciones de limpieza étnica contra los partisanos comunistas yugoslavos, han motivado que otro ex comunista, esta vez el presidente de Croacía, Stipe Mesic, acuse a Napolitano de revisionista. Una polémica internacional que ha motivado una crisis diplomática entre Croacia e Italia que se ha saldado con la convocatoria al embajador croata en Roma y la cancelación de una visita oficial a Zagreb El anterior gobierno conservador de Silvio Berlusconi intentó llamar la atención sobre el problema y en marzo de 2004 el Parlamento aprobó una ley para un día nacional de recuerdo. La postura de Napolitano que ha evitado usar la historia, la memoria y los sentimientos del pasado para su instrumentación maniquea en el presente, dividiendo a los italianos en dos bandos, ha sido alabada en toda Italia como un esfuerzo de reconciliación nacional.Un ejemplo de honradez y arrepentimiento que la izquierda española parece no está dispuesta a seguir de ninguna manera. Al contrario, siguen jaleando al genocida de Paracuellos y empeñados en falsificar la historia convirtiendo a los brutales verdugos del totalitarismo marxista en campeones de la libertad y la democracia.

martes, febrero 20, 2007

LA HISTORIA DEL TRUST ROCKEFELLER.

MARTIN LOZANO, de Alba Longa Editorial, marzo 1998) ESCRIBE SOBRE UNO DE LOS CENTROS DE PODER DE LA OLIGARQUÍA PLUTOCRÁTICA ESTADOUNIDENSE: EL TRUST ROCKEFELLER, REVISANDO LA TRAYECTORIA DE LA STANDARD OIL Y EL CHASE MANHATTAN BANK; LA FUNCION DE LAS "FUNDACIONES FILANTRÓPICAS" Y LA ELABORACION Y PROMOCION DE UNA IDEOLOGÍA DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO.


El forjador de la saga, John Davison Rockefeller, nació en 1839 en Richford (New York), en el seno de una familia descendiente de inmigrantes judío-alemanes llegados a Estados Unidos en 1733.
Durante sus modestos inicios como contable de la firma Hewit and Tuttle, el joven John Davison emprendió la redacción de una especie de diario económico al que tituló "Libro Mayor A". Aquel curioso registro, que todavía se conserva actualmente, y las anotaciones contenidas en su libro autobiográfico "Random Reminiscences", ofrecen un esbozo magistral de su personalidad, en la que se combinaban, a partes iguales y en una suerte de simbiosis perfecta, la austera cicatería del buhonero y la ambición ilimitada del empresario predador. Y como se comprenderá, un hombre adornado de tales cualidades, y de otras que iremos viendo, estaba irremisiblemente abocado al éxito económico.
En 1858 abandonó su primer empleo para asociarse con un negociante inglés llamado Maurice Clark, con quien fundó la compañía Clark and Rockefeller. A la habilidad para los negocios del joven Rockefeller vino a sumarse muy pronto un acontecimiento crucial: la guerra de Secesión. Tal suceso multiplicó los pedidos y el volumen comercial de la firma, aunque ése no fue más que el primer capítulo de su dilatada carrera empresarial. El segundo y más importante comenzaría el 10 de enero de 1870, cuando, después de una experiencia de varios años en el sector petrolífero, fundara ya en solitario la Standard Oil.
A partir de ese momento se inició una ascensión imparable que acabaría desembocando en el dominio prácticamente absoluto del trust Rockefeller en la industria del petróleo. Por el camino quedaron sus competidores y un largo rosario de artimañas, extorsiones, sobornos e irregularidades de toda índole. Nada, por otra parte, que no fuera la propia lógica del capitalismo llevada a sus naturales consecuencias. Desde entonces, la jaculatoria preferida del fundador de la dinastía sería "Dios bendiga a la Standard Oil", y la divisa de su imperio económico, perpetuada en el tiempo por sus descendientes, dice así: "Por el bien de la Humanidad".
Entre las prácticas habituales de la Standard Oil figuraban :
los sobornos a los empleados de otras compañías,
las coacciones a los clientes de sus competidores, amenazándoles para que cancelasen sus pedidos,
y la compra de parlamentarios, mediante la cual paralizó en numerosas ocasiones diversas proyectos legales tendentes a poner coto a sus desmanes.
A todo esto se añadiría la extraordinaria complejidad jurídica de su estructura, lo que, unido a la absoluta laxitud e inoperancia de las leyes federales antimonopolísticas, garantizaba a la Standard una amplia impunidad. Tanto es así que, desde su creación en 1870, la Standard pasó de una producción inicial equivalente al 4% del mercado petrolífero americano, al control en 1876 del 95% de dicho mercado. En el corto espacio de seis años la compañía de Rockefeller había laminado o absorbido prácticamente a todos sus competidores.
Las innumerables tropelías perpetradas por la Standard se fueron acumulando con los años en forma de otras tantas demandas legales interpuestas por sus víctimas, a las que se añadieron las de diversos Estados de la Unión. Huelga decir que sin ningún resultado satisfactorio para los querellantes. Pero en 1907 un juez encontró a la Compañía culpable de 1.642 casos de extorsión, condenándola por ello al pago de indemnizaciones por valor de 29.240.000 dólares. Cuando John Davison Rockefeller tuvo noticia del fallo, comentó sin inmutarse: "El juez Landis estará muerto mucho antes de que hayamos saldado esa deuda". El magnate americano, que conocía muy bien el terreno que pisaba, no se equivocó. Aquella resolución condenatoria sería anulada en recurso años después.
Con el transcurso del tiempo, el nivel de organización y eficacia del Trust se iría ampliando de acuerdo con las exigencias del capitalismo en expansión. Una de las innovaciones más provechosas para la firma fue adoptada por el primogénito del fundador, John Davison Rockefeller junior, quien, a raíz de su matrimonio con Abby Greene Aldrich, había entroncado con una de las más rancias familias de la oligarquía pilgrim. En 1923, Junior incorporó al trust familiar una nueva categoría de colaboradores: los asociados, una especie de consultores con rango oficial que en poco tiempo conformaron una amplia red de influencia cuyas ramificaciones abarcaban todos los sectores de la sociedad norteamericana. Además de velar por los intereses de la casa Rockefeller, uno de los más importantes cometidos de sus asociados consistía en contactar con personas bien situadas y relacionadas e incorporarlas a la firma, extendiendo así el peso y la influencia de ésta.
Sin embargo, las bazas más importantes en lo tocante a la consolidación y la expansión del Trust fueron, sin ninguna duda, su implantación en el ámbito bancario, y sus inversiones filantrópicas.
En 1911, John D. Rockefeller adquirió un grueso paquete de participaciones de la Equitable Trust Company, convirtiéndose así en su accionista mayoritario. Nueve años después esa entidad financiera manejaba ya un volumen de depósitos superior a los 250 millones de dólares y se había situado en el octavo lugar del escalafón bancario estadounidense. El siguiente paso tuvo lugar en 1930, cuando John Davison Junior ultimó la fusión de la Equitable Trust Company con el Chase National Bank, que pasó a convertirse de ese modo en el mayor banco del país. No habían transcurrido aún tres años desde la fusión cuando el clan Rockefeller lograba situar a uno de sus miembros (Winthrop Aldrich) en la presidencia del Consejo de Administración de la entidad. El proceso de consolidación financiera culminaría finalmente en 1955, con la fusión del Chase Natinal Bank y el Bank of the Manhattan Company, ligado al grupo Warburg, fusión de la que resultó el Chase Manhattan Bank, presidido desde 1969 por David Rockefeller, nieto del fundador de la dinastía y cabeza de la misma en la actualidad.
No será difícil advertir que la conformación de esos mastodónticos conglomerados económicos, que no ha hecho sino acentuarse con el transcurso del tiempo, contradice frontalmente las cacareadas reglamentaciones antitrust, así como el no menos vociferado sofisma del libre mercado, conceptos que no son en la práctica más que entelequias propagandísticas, como los hechos demuestran hasta la saciedad.
Por lo que se refiere a la evolución del trust Rockefeller, pueden mencionarse dos simulacros jurídicos de impedimento a sus prácticas monopolísticas, que se saldaron, como no podía ser de otra forma, con sendos fiascos. Considerando cuál es la dinámica propia y connatural del sistema capitalista, esperar otra cosa habría sido absurdo.
El primero de tales intentos tuvo lugar en 1887, a raíz de una resolución adoptada por el Congreso (Inter State Commerce Act) en contra de los consorcios comerciales interestatales y de las rebajas discriminatorias practicadas por las compañías ferroviarias en favor de los grandes trusts. La Standard Oil, que vulneraba dichas disposiciones, fue emplazada ante los Tribunales y condenada en juicio a su disolución. Pero la sentencia no fue ejecutada.
Poco después, en 1889, el Estado de Ohio demandaba de nuevo a la Standard, apoyándose en una ley que prohibía toda asociación económica cuya red comercial se extendiese por varios Estados de la Unión. El fallo de los Tribunales volvió a ser condenatorio, conminando a los responsables de la Compañía a disolverla. Como respuesta, John D. Rockefeller, que en esa ocasión simuló acatar formalmente la resolución judicial, estableció con los administradores y fideicomisarios de sus empresas un "gentlemen agreement", es decir, un acuerdo tácito entre "hombres de honor" por medio del cual se mantuvo de facto la vinculación orgánica de todas las compañías del Trust. Todo siguió, por tanto, igual que antes.
Veinte años más tarde, tras un largo paréntesis de calma, se desencadenaba la segunda y última tentativa. Por aquellas fechas, el juzgado federal móvil de Missouri emprendía un proceso contra el trust Rockefeller bajo la acusación de complot contra el libre mercado, iniciándose así un dilatado proceso a lo largo del cual fueron acumulándose las resoluciones condenatorias y los consiguientes recursos. Finalmente la causa llegó a la Corte Suprema, que en marzo de 1911 decretó la desmembración de la Standard en 39 compañías diferentes, cada una de las cuales debería operar independientemente y en competencia con las demás. Aquello no fue más que un nuevo espejismo, ya que las participaciones de la Standard siguieron, lógicamente, en manos de los mismos accionistas, de tal modo que el único cambio que se produjo consistió en que el Trust dejó de operar con un solo nombre para hacerlo bajo varios distintos. Fue así como nacieron La Standard Oil of New Jersey, la Standard Oil of Ohio, la Standard Oil Company of New York (SOCONY), la Vacuum Oil, la Humble Company, etc.
Por su parte, John D. Rockefeller, que seguía siendo el accionista mayoritario, eludió cualquier sospecha de intentar reconstruir el consorcio creando una serie de fundaciones filantrópicas a las que transfirió buena parte de sus acciones. A título de muestra, sólo una de ellas, la Rockefeller Fundation, recibió cuatro millones de acciones de la Standard de New Jersey y dos millones de títulos de la Standard de Indiana. Un tema del que convendrá ocuparse a continuación, no sin antes consignar que el único resultado efectivo de aquella "desmembración" fue la espectacular subida experimentada por las acciones de la Standard en la bolsa neoyorquina, al punto que, en el breve plazo de cinco meses, el valor de las mismas aumentó en 200 millones de dólares, una cifra nada despreciable para la época. Poco después de aquel evento era elegido nuevo presidente de los Estados Unidos William Taft, quien manifestaría públicamente sus escasas simpatías por la legislación antitrust, calificándola de insensata e inoperante.
Por lo que se refiere a las Fundaciones filantrópicas, el primero que supo vislumbrar sus polifacéticas utilidades fue Andrew Carnegie, quien, por otra parte, era un decidido entusiasta del darwinismo social ; una contradicción que, a la luz de la realidad que se enmascara tras esas instituciones, no es más que aparente. Pero serían los Rockefeller quienes mejor partido iban a sacar a este valioso instrumento, que en sus manos se reveló como un recurso de efectividad inigualable. Y es que tales entidades no sólo sirvieron para convertir la animosidad social hacia el clan de los primeros momentos en creciente simpatía, derivada de su nuevo papel "benefactor", sino también como un útil de primer orden para burlar la reglamentación antitrust.
Con todo, no se agotan ahí los múltiples usos de las Fundaciones, toda vez que éstas se han mostrado también como un vehículo inmejorable de penetración e influencia en todos los ámbitos de la sociedad.
Si nos ceñimos al terreno estrictamente económico, las prerrogativas que la legislación norteamericana concede a este tipo de instituciones hablan por sí mismas. Así, los fondos transferidos a una Fundación son deducibles en la declaración de la renta, y todos los bienes que le son entregados están exentos de derechos sucesorios. Por lo demás, las donaciones pueden ser efectuadas tanto por personas físicas como por cualquier tipo de sociedad, sea o no de carácter lucrativo. Asimismo, las fundaciones están exentas a perpetuidad del pago de impuestos, lo que no impide que puedan poseer, comprar o vender todo tipo de bienes inmuebles y de valores mobiliarios, así como conceder préstamos a sus donantes. Todo ello hace que los miembros de sus Consejos Directivos dispongan de una plataforma óptima para actuar en beneficio propio al amparo de los privilegios de que goza la Fundación.
En el ámbito político, las diversas Fundaciones del clan Rockefeller le rindieron igualmente un valioso servicio a éste. A través de ellas, y de otros eficaces instrumentos, como el Consejo de Relaciones Exteriores, el clan Rockefeller ha mantenido durante las últimas cinco décadas una considerable influencia en las altas esferas del poder político. De hecho, buena parte de los personajes que han determinado la política norteamericana a lo largo de ese período, estuvieron vinculados a las entidades del trust Rockefeller, cuando no procedían directamente de los órganos directivos de las mismas. La relación es tan numerosa que sólo podrán citarse algunos de los más significativos, entre los cuales figuran Douglas Dillon, James Forrestal, John McCloy, Robert Patterson, Allen y John Foster Dulles, Winthrop Aldrich y Dean Rusk, destacados protagonistas todos ellos de la escena pública estadounidense de postguerra.. La lista continúa con los hombres que constituyeron el relevo generacional de los primeros, como son Walt W. Rostow, Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger, salidos igualmente de los foros y organismos patrocinados por las Fundaciones Rockefeller.
No menos importante ha sido y es la presencia de las diversas Fundaciones Rockefeller en la vida social estadounidense, acerca de cuyo alcance tan solo podrán ofrecerse aquí algunas muestras, ya que la actividad de esa maquinaria fundacional se extiende por campos tan diversos como la demografía, la religión o la enseñanza académica, si bien su orientación ideológica es la misma en todos los casos.
Uno de los campos en el que la Fundación Rockefeller fue pionera es el del control de la natalidad, al punto que ya en 1934 comenzó a desarrollar su labor en ese terreno uno de los miembros del clan, John D. Rockefeller III, si bien los condicionantes mentales de la época no eran aún lo suficientemente propicios para tales planteamientos. Pero ese inicial inconveniente no habría de suponer un gran obstáculo. Todo era cuestión de tiempo y del adecuado despliegue propagandístico para que la mentalidad occidental fuera adaptándose a las necesidades del capitalismo moderno. A medida que el asunto se fue divulgando, el rechazo de los primeros momentos a las tesis anticonceptivas fue dando paso a una acogida más favorable, de tal modo que ya a finales de los cincuenta el control de la natalidad se había convertido en una de las prioridades de la política exterior norteamericana. Tanto es así que, en 1958, el Departamento de Estado adoptó como tesis oficial que el crecimiento demográfico constituía el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social y para el mantenimiento de la estabilidad política en los países del Tercer Mundo. Una tesis que ha venido manteniéndose desde entonces, y mediante la cual se han soslayado sistemáticamente las razones de fondo de la postración tercermundista. No será ocioso significar que buena parte del presupuesto dedicado por la Administración norteamericana al control de la natalidad en las regiones subdesarrolladas ha corrido tradicionalmente a cargo de las Fundaciones Ford y Rockefeller, cuyo proverbial altruismo se manifiesta igualmente en el ámbito occidental a través de sus aportaciones millonarias a la causa proabortista.
También en el terreno académico las inversiones del trust Rockefeller han sido cuantiosas. Figura entre sus principales logros la Universidad Rockefeller, cuyo antecedente embrionario fue el Instituto de Investigación Médica. Otro importante centro cultural financiado por las Fundaciones Rockefeller ha sido el complejo de Morningside Heights, una especie de emporio académico del que forman parte la Universidad de Columbia, el Teachers College, el Barnard College, la International House, la Iglesia Riverside, el Seminario de la Unión Teológica y el Seminario Teológico Hebreo.
También el ámbito religioso, por llamarlo de alguna manera, ha suscitado la atención de la filantropía rockefelleriana. El primer impulsor de semejante labor fue John D. Rockefeller junior, que ya a principios de los años treinta comenzó a significarse como el principal promotor financiero del protestantismo liberal. Título al que se hizo acreedor mediante sus cuantiosos aportaciones y su entrega personal a la causa promovida por instituciones como el Movimiento Mundial Interiglesias, el Consejo Federal de Iglesias y el Instituto de Investigaciones Sociales y Religiosas, cuyos postulados ideológicos se basaban en una especie de ecumenismo pseudorreligioso y en un cambio de las instituciones eclesiásticas al objeto de que éstas se incorporasen a las tesis ideológicas propugnadas por el capitalismo expansivo y progresista. Todo ello, naturalmente, sobre la base de la preponderancia internacional estadounidense, un concepto que estaba presente en la raíz misma del entramado filantrópico creado por el fundador de la dinastía. De hecho, el reverendo Frederick Gates, que fue el brazo derecho de John D. Rockefeller senior, y el verdadero artífice de su imperio filantrópico, manifestó reiteradamente la doctrina que subyacía tras ese proyecto, que no era sino la consabida "misión civilizadora" de las razas de habla inglesa y el desarrollo económico del planeta bajo la tutela de los Estados Unidos.
Con el discurrir del tiempo la orientación de los programas "religiosos" financiados por las Fundaciones Rockefeller ha corrido en paralelo con la de las más avanzadas corrientes pseudoespirituales modernas, cuyo trasfondo se sitúa en la línea de los postulados comentados en el párrafo anterior. A ello obedecen las ayudas financieras de dichas Fundaciones a numerosas sectas (Hare Krisna entre ellas) divulgadoras de un orientalismo burdo y adulterado a la medida del vacuo esnobismo occidental. Como militante de alto grado de la francmasonería, el actual cabecilla de la dinastía, David Rockefeller, patrocina también varias sociedades pseudoiniciáticas que se dicen representantes de la tradición perdida, como es el caso de la denominada AMORC (Antiquae et Misticae Ordo Rosae Crucis).
Con todo, las diversas Fundaciones Rockefeller no son sino un instrumento más, ciertamente importante, aunque no exclusivo, de la intervención del clan en la vida pública. Intervención que se ha venido articulando a través de otros conductos, como son ciertos organismos privados de crucial influencia política entre los que figuran el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y el Bilderberg Group, entidades, todas ellas, financiadas por los grandes oligopolios económicos, cuyos intereses representan.
Por lo demás, la intervención del trust Rockefeller en las esferas políticas no es un fenómeno reciente, pues, como ya se apuntara, sus primeras manifestaciones vienen de muy atrás. Ya en fechas tan tempranas como el período presidencial de McKinley (1897-1901), las maniobras políticas de la Standard Oil se hicieron patentes sin el menor disimulo. De hecho, el soborno a los miembros del Senado estadounidense llegó a convertirse en algo habitual. Sobran testimonios fehacientes al respecto, entre ellos varias cartas dirigidas por John Archbold, brazo derecho de John D. Rockefeller, a otros tantos senadores, señalándoles las medidas a adoptar, agradeciéndoles los servicios prestados y notificándoles el ingreso en su cuenta de la correspondiente gratificación. Por otro lado, el factotum y eminencia gris de la Administración McKinley, Mark Hanna, era un viejo amigo y estrecho colaborador del patrón de la Standard.
Al presidente McKinley le sucedió Theodore Roosevelt, quien, presionado por la indignación pública, se vio en la necesidad de abordar el tema de los turbios manejos de los grandes consorcios, aunque no tardaría en dejar bien clara su posición al respecto. Y al hacerlo, no sólo subrayó la absoluta inoperancia de la normativa antimonopolística, sino que calificó a los trusts de inevitables, añadiendo que "todo esfuerzo por desmantelarlos resultaría fútil, a menos que se hiciera de una manera que ocasionara un grave detrimento a todo el cuerpo político".
Téngase en cuenta, por otra parte, el hecho de que, desde hace largo tiempo, las campañas electorales de todos los candidatos políticos estadounidenses son costeadas con los fondos aportados por los magnates económicos de aquel país. Dada la magnitud de las cifras necesarias para afrontar dichas campañas, resulta claro que las posibilidades de cualquier candidato que no cuente con tales ayudas son totalmente nulas; y no hará falta decir que los dueños de la economía suelen saber muy bien en quién invierten.
Ya en la década de los cincuenta, fue uno de los candidatos a la Casa Blanca, Robert Taft, quien manifestó que "desde 1936, todos los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos han sido nominados por el Chase Manhattan Bank". Aparentemente, el punto álgido de la intervención del clan en la vida pública iba a producirse durante los años en que Nelson Rockefeller se convirtió en uno de los principales protagonistas de la política norteamericana. Pero ese capítulo no debe considerarse sino como una anécdota circunstancial, ya que las oligarquías económicas han demostrado sobradamente su inclinación a ejercitar su dominio de forma indirecta y sin estridencias, sirviéndose para ello de sus correspondientes peones políticos. El caso de Nelson Rockefeller, pues, obedeció menos a los manejos hegemónicos de la plutocracia, mejor ejercitados por otros conductos, que al afán de notoriedad del personaje en cuestión.
La trayectoria de David Rockefeller, por el contrario, se sitúa en el extremo opuesto a la de su hermano Nelson, y responde bastante mejor a las coordenadas clásicas del poder plutocrático ejercido más allá y muy por encima de las contingencias políticas de cada momento. Un poder que, en el caso de David Rockefeller, ha venido basándose en una amplia red de influencias y relaciones sociales tejida a lo largo de decenios por las Fundaciones del Trust, así como en los puestos de primer rango detentados en organismos tales como la Round Table, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral o el Bilderberg Group, sin contar la presidencia del Chase Manhattan Bank. Y no es en los estamentos políticos, sino en los organismos de ese tipo, donde reside el auténtico poder.
Todo lo reseñado hasta aquí no ha sido más que una sucinta muestra de la influencia ejercida en la vida pública estadounidense por el clan Rockefeller, escogido como paradigma de unas prácticas extensivas y comunes a todos los trusts financieros. Lo oportuno, por tanto, será completar este repaso dedicando algunas líneas a las influencias de la saga en el ámbito de la política exterior.
Si, como en el primer caso, nos remontamos a los principios de la dinastía, podremos comprobar que, ya en la época de su fundador, la Standard Oil contó para su expansión exterior con la estrecha colaboración de las instituciones políticas estadounidenses. El propio John D. Rockefeller anotaría en su libro autobiográfico "Random Reminiscences" que "una de las entidades que más nos ha ayudado ha sido el Departamento de Estado", aunque se le olvidara añadir que, para hacer más grata esa ayuda, muchos de los embajadores y cónsules norteamericanos figuraban en la nómina de la Standard, percibiendo a cambio de sus servicios las oportunas compensaciones económicas.
Uno los capítulos más lucrativos de las actividades comerciales de la Standard en el exterior se sitúa en el ámbito de los conflictos bélicos. En la década de los veinte, la Standard de Nueva Jersey formó un consorcio con la corporación petroquímica alemana I.G. Farben. Las relaciones comerciales entre ambas compañías continuaron después de la subida de Hitler al poder, e incluso se prolongaron durante los primeros años de la guerra. Y es que los buenos negocios no entienden de otras desavenencias que no sean las económicas. Una carta dirigida en 1939 por el vicepresidente de la Standard, Frank Howard, a sus socios de la Farben, se expresaba en términos tan elocuentes como éstos: "Hemos hecho todo lo posible por trazar proyectos y llegar a un modus vivendi, independientemente de que los Estados Unidos entren o no en guerra". Por otro lado, uno de los más destacados directivos de la Rockefeller Brothers Inc., Lewis Strauss, desempeñó también un papel relevante durante las postrimerías del conflicto. Este polifacético personaje, que a su condición de banquero asociado a la firma Kuhn&Loeb, añadía la de consejero gubernamental, fue el promotor de la Misión Técnica destacada por el gobierno norteamericano al término de la 2ª Guerra Mundial para la captación de científicos nazis; también en este caso el pragmatismo de Strauss se impuso a su origen étnico.
Posteriormente, tanto la guerra del Vietnam, como la árabe-israelí de 1973, dieron lugar a numerosas denuncias acusando a los trusts petroleros (la EXON y la SOCONY de Rockefeller entre ellos) de lucrarse con la primera y, más aún, de promover la segunda con el propósito de provocar el alza de los precios del crudo. En tal sentido se manifestaron el rotativo Washington Observer y, muy especialmente, una documentada obra publicada en 1974 por C.Baker bajo el título "The Great Rockefeller Energy Hoax".
En los países sudamericanos las actividades económicas del trust Rockefeller, y de las restantes macrocompañías norteamericanas, se beneficiarían de la política oficial diseñada por el Departamento de Estado para esa región, política basada en el principio de la prioridad de los intereses privados estadounidenses sobre cualquier consideración de carácter político.
Otro de los principios que han regido la política exterior de los Estado Unidos en el Tercer Mundo, y que sirvió de cobertura a la actuación de los grandes trusts, fue formulado precisamente por Nelson Rockefeller a comienzos de la década de los cincuenta, cuando señalara la importancia que tendrían en el futuro los recursos de los países tercermundistas, así como la necesidad de asegurarse su control. Tesis que, obviamente, serían adoptadas con puntualidad por el Departamento de Estado.
De todos los miembros de la dinastía, ha sido sin duda David Rockefeller quien con más empeño y mayor éxito ha cultivado su proyección internacional. Desde los inicios de los años sesenta hasta hoy, este financiero-estadista ha recorrido el planeta en su reactor particular para entrevistarse y negociar con jefes de Estado y primeros ministros de toda laya ideológica. En todos los lugares donde recaló fue (y es) recibido con respeto reverencial, y muy especialmente en los países de la antigua órbita soviética. Esta última circunstancia sería comentada por George Gilder, un íntimo de la familia, en los siguientes términos: "Cuando David va a Rusia es tratado a cuerpo de rey. Y resulta curioso que nadie sea capaz de reverenciar, halagar y exaltar a un Rockefeller tan bien como lo hacen los marxistas".

viernes, febrero 02, 2007

IST. "IDENTIDAD, SOBERANÍA Y TRANSPARENCIA". POR PRIMERA VEZ LOS EURODIPUTADOS DE ORIENTACION NACIONAL-IDENTITARIA CONSTITUYEN UN GRUPO PARLAMENTARIO.

TRANSCRIBIMOS INFORMACION APARECIDA EN EL DIARIO lA VANGUARDIA, DE BARCELONA.

La extrema derecha acuerda formar un grupo en la Eurocámara

09/01/2007
Bruselas. (EFE).-
Eurodiputados de partidos de orientación nacionalista radical o de extrema derecha acordaron hoy en Bruselas la formación de un nuevo grupo político en el Parlamento Europeo que se denominará Identidad, Soberanía y Transparencia (IST), informaron fuentes de la nueva formación.
El grupo estará presidido por el controvertido dirigente del Frente Nacional francés Bruno Gollnisch, procesado por haber cuestionado el Holocausto, y contará con 20 parlamentarios -mínimo exigido por el reglamento de la Eurocámara- de siete Estados: Francia, Italia, Bélgica, Austria, Reino Unido, Rumanía y Bulgaria.
La entrada de estos dos últimos países a la UE el pasado 1 de enero ha sido clave para que la derecha radical lleve a término su aspiración de constituirse como grupo parlamentario, pues cinco de sus miembros proceden de Rumanía Grande y uno del búlgaro Ataka, ambas formaciones de discurso ultranacionalista y xenófobo.
Los dirigentes de IST prevén exponer mañana en rueda de prensa sus líneas políticas, pero varios de sus miembros confirmaron hoy que dos de sus caballos de batalla serán la oposición a la entrada de Turquía en la UE y al actual proyecto de Constitución europea.
"Somos defensores de las identidades nacionales europeas y hostiles a la creación de un superestado burocrático europeo que las ponga en riesgo de desaparición", resumió a Efe Gollnisch, cuyo partido aporta seis miembros al grupo, entre ellos, el candidato a las elecciones presidenciales francesas Jean-Marie Le Pen.
La nueva formación incluye otros destacados representantes de la extrema derecha europea, como la italiana Alessandra Mussolini, nieta del dictador Benito Mussolini, o Andreas Molzer, único eurodiputado del Partido Liberal Austríaco (FPO), la agrupación que anteriormente lideraba el ultranacionalista Jorg Haider.
Sin embargo, algunos de sus miembros se desmarcan de la etiqueta radical.
"En lo que a mis respecta, rechazo absolutamente la condición de extremista. Somos claramente un grupo formado por partidos de ala derecha y defensores de las identidades nacionales", dijo el diputado del ultranacionalista flamenco Vlaams Belang, Franck Vanhecke.
"Hay parlamentarios de los grupos tradicionales que comparten nuestros postulados y yo espero que tengan el coraje de reconocerlo y se unan a nosotros", aseguró por su parte Luca Romagnoli, eurodiputado de la formación italiana Llama Tricolor.
Con la excepción de los cinco rumanos y del búlgaro, el resto de los miembros de IST son actualmente eurodiputados en activo integrados hasta ahora en el grupo de los no inscritos.
Además de ganar presencia política, la creación del grupo propio les permitirá disponer de una secretaría y beneficiarse de los créditos financieros previstos en el presupuesto del Parlamento Europeo.
Con sus 20 diputados en un hemiciclo de 764 escaños, IST parte en cualquier caso como el grupo menos numeroso de una institución donde, a la espera de la adscripción de rumanos y búlgaros, el Partido Popular Europeo cuenta con 264 asientos; el Partido Socialista, con 200; y la Alianza de Liberales y Demócratas, con 90.

martes, enero 30, 2007

CRONICA DE UNA GUERRA ANUNCIADA: USA CONTRA IRAN.

Objetivo Irán.

¿Por qué no se dan cuenta los "USamericanos" de lo que va a ocurrir?

Por Paul Craig Roberts.

CounterPunch.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

El público USamericano y el Congreso de USA se exasperan por la determinación del régimen de Bush de escalar la guerra en Iraq. Una manifestación masiva de protesta tiene lugar hoy en Washington DC, y el Congreso expresa su desacuerdo por la decisión de Bush de intensificar la guerra en Iraq.
Todo está muy bien. Sin embargo, no se encara el verdadero problema – la amenaza de un ataque del régimen de Bush contra Irán.
En lugar de aminorar una guerra, Bush comienza otra. Todo el mundo lo sabe y discute el ataque planificado por Bush contra Irán en numerosos foros. Sólo los USamericanos no se dan cuenta. Unos pocos senadores han dicho que Bush no debe atacar a Irán sin aprobación del Congreso, y artículos en Internet muestran una percepción mundial de que Irán está en la mira del régimen de Bush. Pero el Congreso y los medios – y la manifestación en Washington – se concentran en Iraq.
¿Qué se puede hacer para que la conciencia USamericana se coloque al unísono con el resto del mundo?
En Davos, Suiza, la reunión del Foro Económico Mundial, una conferencia en la que se discuten temas de la globalización económica, abrió el 24 de enero con una discusión del ataque planificado por Bush contra Irán. El Secretario General de la Liga de Estados Árabes y banqueros y empresarios de aliados de USA como Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos advirtieron todos del próximo ataque y de sus catastróficas consecuencias para Oriente Próximo y el mundo.
Escribiendo para Global Research (24 de enero), el general Leonid Ivashov, vicepresidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos y ex jefe del Estado Mayor Conjunto de los Ejércitos Rusos, pronosticó un ataque nuclear USamericano contra Irán para fines de abril. El general Ivashov presentó el razonamiento neoconservador que forma la base para el ataque y concluyó que las protestas del mundo no pueden detener el ataque de USA contra Irán.
Habrá conmoción e indignación, concluye el general Ivashov, pero USA se saldrá con la suya. Escribe:
"Dentro de semanas, veremos que la máquina belicista informativa comenzará a funcionar. La opinión pública ya está bajo presión. Habrá una creciente histeria militarista anti-iraní, nuevas filtraciones de información, desinformación, etc.... La probabilidad de una agresión de USA contra Irán es extremadamente elevada. No está claro, sin embargo, si el Congreso de USA autorizará la guerra. Puede necesitarse una provocación para eliminar este obstáculo (un ataque contra Israel o contra objetivos de USA incluyendo bases militares). La escala de la provocación puede ser comparable al ataque del 11-S en Nueva York. Entonces el Congreso ciertamente dirá "Sí" al presidente de USA."
El régimen de Bush ha dejado en claro que está convencido de que Bush ya tiene la autoridad para atacar a Irán. El régimen arguye que la autoridad forma parte de los poderes de comandante en jefe de Bush. El Congreso autorizó la guerra en Iraq, y las recientes declaraciones públicas de Bush han pasado la responsabilidad por la insurgencia iraquí de al-Qaeda a Irán. Irán, ha declarado Bush, está matando a soldados de USA en Iraq. Por lo tanto, Irán está cubierto bajo la autorización para la guerra en Iraq.
Tanto Bush como Cheney han dejado en claro en declaraciones públicas que ignorarán toda oposición parlamentaria a sus planes de guerra.
Por ejemplo, CBS News informó (el 25 de enero) que Cheney dijo que una resolución del Congreso contra la escalada de la guerra en Iraq "no nos detendrá." Según Associated Press y Yahoo News, Bush descartó la desaprobación del Congreso con su declaración: "Yo soy el que toma decisiones."
Todo está preparado para un ataque contra Irán. Dos fuerzas de ataque de portaaviones han sido colocadas en el Golfo Pérsico, aviones de ataque de USA han sido llevados a Turquía y a otros países fronterizos con Irán, sistemas de defensa antimisiles Patriot han sido trasferidos a Oriente Próximo para proteger instalaciones petroleras y bases de USA contra represalias con misiles iraníes, y montones crecientes de desinformación pretendiendo una responsabilidad de Irán por la insurgencia en Iraq están siendo provistos a los crédulos medios de USA.
El general Ivashof y todo el mundo en Oriente Próximo y en la conferencia de globalización de Davos en Europa comprenden el orden del día del régimen de Bush.
¿Por qué no comprenden los USamericanos?
¿Por qué el Congreso no ha dicho a Bush y Cheney que se iniciarán instantáneamente procedimientos de destitución si inician una guerra más amplia?
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Paul Craig Roberts fue Secretario del Tesoro Adjunto en el gobierno Reagan. Fue editor asociado en la página editorial del Wall Street Journal y editor colaborador de National Review. Es coautor de "The Tyranny of Good Intentions."

Para contactos escriba a:
PaulCraigRoberts@yahoo.com

lunes, enero 22, 2007

NACIONALISTAS RADICALES SIGUEN SIENDO PRIMERA FUERZA POLÍTICA EN SERBIA.

VICTORIA DEL NACIONALISMO RADICAL SERBIO A PESAR DEL FLAGRANTE INTERVENCIONISMO DE LA UNION EUROPEA Y DE ESTADOS UNIDOS EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO 21-1-2007.
El Partido Radical del nacionalismo serbio confirmó su primacía entre los partidos de Serbia, aumentando su votación de un 27% a un 28%.
La parte indomita del pueblo serbio ha rechazado, en éstas elecciones, doblegarse servilmente a las imposiciones del supraimperialismo norteamericano concertadas con la oligarquía dominante en la Unión Europea.
Rusia exige respeto a la voluntad independiente de los serbios.


( Fuente: Reuters)

Ultranacionalistas reclaman victoria elección Serbia

Por Douglas Hamilton


BELGRADO (Reuters) -
El ultranacionalista Partido Radical reclamaba la victoria en las elecciones nacionales del domingo en Serbia, en un desaire de los votantes al llamado de las potencias occidentales por un gobierno más dispuesto a cooperar en el diálogo sobre Kosovo y en la entrega de criminales de guerra.
La oposición radical, el partido más fuerte de Serbia en varios años, no daba señales de perder su respaldo pese a las advertencias occidentales.
Una proyección del resultado mostró que los ultranacionalistas alcanzaron un 28 por ciento de los votos, un punto más que en la última elección parlamentaria del 2003.
"El Partido Radical ha ganado estas elecciones," dijo Tomislav Nikolic, el candidato de los radicales para primer ministro, en ausencia del líder del partido, Vojislav Seselj, quien es juzgado por crímenes de guerra en La Haya.
Pero Nikolic se lamentó de no haber alcanzado el 50 por ciento de los votos.
"Eso estropea nuestra celebración, porque estamos convencidos de que vienen días duros para Serbia," dijo el líder radical. "Hasta que los radicales formen un gobierno, las cosas serán duras para Serbia," agregó.
Las capitales occidentales se mostraban temeroso respecto al futuro de Serbia por el hecho de que el partido opositor Democrático pro-occidental del presidente Boris Tadic casi dobló su votación, al 22 por ciento.
La proyección del Centro de Elecciones Libres y Democracia, basada en los resultados contabilizados hasta ahora, mostraban que ninguno de los dos partidos con mayor votación tuvieron suficiente respaldo como para tener una mayoría parlamentaria.
Las potencias de Occidente habían sido claros frente a los serbios, de que éstos debían dar la espalda al nacionalismo si esperaban unirse a la Unión Europea y a la OTAN y dejar atrás una década de aislamiento, guerras y sanciones bajo el liderazgo del dictador Slobodan Milosevic.
La canciller de Alemania, Angela Merkel, a cargo de la presidencia temporal de la Unión Europea, afirmó tras una reunión con el mandatario ruso Vladimir Putin que esperaba que las elecciones nacionales fortalezcan las "fuerzas democráticas" en Serbia.
Ello se traduciría en que el influyente y ultranacionalista Partido Radical de Serbia -que insiste en que es tan demócratico como cualquier otro, pero se resiste a la presión de las potencias de Occidente- no logre llegar al gobierno.
Sin embargo, Putin ofreció su apoyo a los nacionalistas serbios y dijo que Rusia no respaldaría ningún intento para otorgar la independencia a los albanos de la provincia de Kosovo, si Belgrado se opone.
La mayoría de los serbios considera los comicios como una oportunidad para un futuro próspero, pero están conscientes de que las perspectivas económicas están ligadas a las complicadas alternativas políticas que decidirán su relación con la Unión Europea y la OTAN.
El país aún se está recuperando de una década de sanciones y aislamiento tras el gobierno del fallecido dictador Slobodan Milosevic, quien fue derrocado en el 2000. En las últimas semanas de las campañas políticas, las potencias occidentales destacaron que son los serbios los que deben decidir si desean un lugar en la nueva Europa.
"Los votantes serbios tienen la oportunidad de decir claramente que no quieren compartir la visión retrógada de extremistas que estarían felices de convertir a Serbia en un país aislado y cegado por el nacionalismo, dentro de un mar de estados miembros de la Unión Europea y la OTAN," declaró el embajador estadounidense Michael Polt.


(Reporte Adicional de Ivana Sekularac y Matt Robinson)

domingo, enero 14, 2007

Patagonia: ADEMAS DEL ENCLAVE NORTEAMERICANO DE THOMPKINS AHORA TENDREMOS EL DE CASTRO-MARAMBIO.

He encontrado en la web-red un sitio ( http://www.nuevoaccion.com/ a cuyo director aprovecho de dirigir este email) que es expresión de una extrema derecha cubana funcional al imperialismo norteamericano (y que a su vez es expresión del supra-imperialismo mundialista de la globalización del mercado apatrida).Este sitio es un periodico digital llamado cacofonicamente NUEVO ACCION y en su edición de hoy trae una reveladora información sobre ciertas siniestras maniobras de la familia Castro reinante en Cuba y consistente en establecer un enclave patagónico (con una pata en el territorio chileno y otra en el argentino) regentado por quien en su momento gerenciaba las operaciones castristo-cubanas de narcotrafico internacional, o sea nos referimos a MAX MARAMBIO.Esta operación de la geo-estrategia cubana en la Patagonia ha quedado al descubierto a raíz de la visita inspectiva que está realizando FIDELITO.Cabe preguntarse si la estancia patagónica chileno-argentina que está comprando la dupla Marambio-Castro Balart va a ser colindante con el enclave patagónico chileno-argentino del norteamericano Thompkins.

PETRAS, 15-1-2007.

Reproducimos este documento en http://elcarteropetras.blogspot.com

EDICIÓN DEL LUNES 15 DE ENERO, 2007
LLEGA FIDEL CASTRO DIAZ BALART A CHILE PARA CUADRAR CAJA CON MAX "EL GUATÓN" MARAMBIO
INSPECCIONARÁ LA ESTANCIA QUE VA A COMPRAR O QUE YA COMPRÓ EN LA PAMPA CHILENO-ARGENTINA


Para los viejos y asiduos lectores de "Nuevo Acción" no tiene nada de sorprendente la noticia de la llegada del primogénito del casi difunto "emperador" de Cuba a Chile, acompañado de su actual esposa, pues se recordarán de nuestros reportajes sobre las actividades y la enorme fortuna que maneja el chileno Max "El Guatón" Marambio, como testaferro de la familia Castro y de otra noticia exclusiva de este diario, en la que denunciábamos que la familia Castro había dado órdenes a Marambio de adquirir una extensa hacienda en el límite de la pampa chilena con la pampa argentina,, procurando que la propiedad abarcara extensas zonas de ambas naciones. Dijimos en aquella información (ir a los archivos de Nuevo Acción en la columna a la izquierda de esta página) y ratificamos hoy, que se ordenó el gasto de varios millones de la fortuna que la familia Castro tiene en Chile, bajo el cuidado de Max Marambio, para la adquisición de dicha remota Estancia.
Con Fidel Castro a punto de "largar el piojo" se no lo ha hecho ya, la familia Castro comienza a preocuparse de los muchos millones que manejan testaferros como Marambio y comienzan a atar cabos, para evitar sorpresas. Y la sorprendente visita de "Fidelito" tiene ese propósito, aunque se la disfrace de otra cosa.
Terminmos esta información con el final de la escueta nota que sobre la visita de Fidelito publicó "El Mercurio de Chile" el sábado. "El domingo, Castro parte a recorrer los canales australes junto a un exclusivo grupo de científicos, y el jueves regresa a Cuba". ¡ Huelgan los comentarios!
¡AMÉRICA EN PELIGRO!

From: "Aldo Rosado" <aldorosado1@bellsouth.net>

sábado, enero 06, 2007

Walhalla Ediciones: OBRAS DE ARNALDO ROSSI.


Walhalla ediciones. Incorporaciones

Manifiesto contra la usura y la servidumbre del interés del dinero. Gottfried Feder, 119 p. Los argumentos contra la usurocracia y el horizonte posible para liberarse de la esclavitud de la finanza internacional . $ 12, 4 euros.

Editorial Cielo Abierto

Carlos A. Disandro:Tradición y pensar americano. Arnaldo C. Rossi. 22 p., $ 4, 2 e.
Semántica y raza. Arnaldo C. Rossi. 39 p. Vista sobre Werner Sombart y Hans F.K Gunter. $ 4, 2 euros.
Polis, diálogo y global invasión. (desde la perspectiva platónica) Arnaldo C. Rossi, 39 p., $ 4, 2 euros.
La inspiración política y su metadesfonde. Arnaldo C. Rossi, 20 p., $ 3, 1 euro.
Brahms y su inspiración laboriosa. Arnaldo C. Rossi, 22 p.. Magnífico escrito realizado en conmemoración del centenario de la muerte del gran compositor, y que fue publicado en Ciudad de los Césares. $4, 2 euros.
Argentina frente al poder mundial. Juan D. Perón (reportaje, junio de 1966) 67 p.. Un análisis en aquel entonces del panorama internacional y de Argentina, absolutamente vigente, con las respuestas correctas para afrontar y renacer. $ 5, 3 euros.
La segunda guerra de la independencia. Discursos de los generales Juan D. Perón y Carlos Ibáñez del Campo sobre nuestra independencia y la Patria Grande . 47 p., fotos, $ 4, 2 euros.
Breve historia del anticristo. Vladimir Soloviev, 63 p. $ 5, 3 euros.
Testimonio: Habemus Papam?. Importante artículo publicado en Einsicht por el Dr. Heller, conocido en Argentina gracias al Dr. Disandro, referido a la destrucción interna de la Iglesia luego de Pio XII. 16 p. $ 2, 1 euro.
Poemas de los senderos. Arnaldo C. Rossi, 51 p. Conjunto de poemas bellos con brillante pluma. $ 4, 2 euros.
El Pampero Americano. Revista de excelente contenido con temas de actualidad e historia. Número disponibles: 10,11,12,13. $ 4, 2 euros.

Raza y destino. Adolf Hitler, 215 p. Obra escrita en 1928 a modo de extensión de Mi Lucha describiendo fundamentos doctrinarios. Ambos textos serían luego corregidos desde 1934 revisando ciertas posiciones. $ 20, 7 euros.

El mito de la sangre. Julius Evola, 241 p. Desde la Antigüedad hasta lo contemporáneo, un profundo estudio del pensamiento respecto a las razas, sus diferencias y desempeños psicofísicos. $45, 7 euros.

La religión prohibida. José M. Herrou Aragón. 118 p. Cuál sería la única religión que verdaderamente ha sido y es perseguida por todas las demás religiones del mundo? Porqué es absolutamente diferente a todas las demás?. Cómo se puede adormecer y esclavizar a la humanidad, y cómo puede despertarse? $ 24, 9 euros.

Otras novedades literarias, videos y dvd en www.videoswalhalla.com

En Argentina, envíos contra reembolso o depósito previo en Bco. Francés, sucursal 270, caja de ahorro 18875/0. Desde exterior pago por Western Union o consultar.