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CON EL FIN DE IR AGRUPANDO LAS TEMÁTICAS GENERALES Y PARTICULARES QUE SE VAYAN INCORPORANDO.
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martes, noviembre 14, 2006

LA REPRESION DEL SISTEMA MEDICO MERCANTILIZADO EN CONTRA DE LA NUEVA MEDICINA DEL DR HAMER.

http://free-news.org/hamer00.htm

¿QUIÉN ES EL DR. HAMER?.
El Dr. Ryke Geerd Hamer nació en Frisia (Alemania) en 1935, en el seno de una familia de pastores protestantes. A los 18 años, tras finalizar el bachillerato, inicia estudios de medicina y de teología en la Universidad de Tübingen, donde conoce a una estudiante de medicina que acabará por convertirse en su esposa, Sigrid Oldenburg. Con 20 años aprueba el examen preliminar de medicina y un año después contrae matrimonio en Erlangen, donde aprueba su licenciatura en teología.
En 1959, con 24 años Ryke Geerd Hamer aprueba el examen estatal de medicina de Marbourg. Paralelamente a sus estudios de medicina estudió doce semestres de la carrera de física, si bien no llegó a efectuar el examen, y es licenciado en Ciencias Médicas, en las especialidades de Psiquiatría y Pediatría.
En 1961, obtiene el grado de Doctor en Medicina, trabajando durante varios años en clínicas universitarias de Tübingen y de Heidelberg, donde ejerce también la docencia. En 1972 el Dr. Hamer se especializa en medicina interna, y ejerce también en compañía de su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, realizando investigaciones sobre la «angiometría de los tumores cerebrales».
Ha obtenido el diploma de especialista en enfermedades internas del Hospital Universitario Alemán, y también el diploma de radiólogo.
Tiene además, desde siempre, un hobby singular: patentar inventos. Por ejemplo, dentro del marco de la cirugía plástica, el escalpelo eléctrico Hamer, que permite operar de forma atraumática, cortando casi 20 veces más finamente que un bisturí, y una sierra especial para las intervenciones ósea. Tiene además patentados una couchette para masaje que se adapta automáticamente al contorno del cuerpo y un aparato que permite el diagnóstico serológico transcutáneo.
El Dr. Hamer recibió durante largos años el respeto y la admiración de sus colegas, y la estima de sus numerosos pacientes. Su carrera profesional e investigaciones -clásicas y ortodoxas-, reforzaban día a día su posición de reputado especialista.
A las 3 de la madrugada del 18 de agosto de 1978, ante el pueblo de Cavallo (Córcega) y en el transcurso de una fiesta celebrada en una nave, un aristócrata italiano, el príncipe Alberto de Saboya, dispara, sin motivos ni causas aparentes, contra una persona desconocida que dormía en la cubierta de un barco cercano. Esa persona era Dirk Hamer, de 19 años, uno de los hijos del Dr. Hamer. Dirk Hamer fue trasladado todavía con vida a Munich, falleciendo cuatro meses después, el 7 de diciembre de 1978, en Heidelberg.
La trágica muerte de su hijo unida a las dificultades de la investigación judicial que se llevó a cabo, y al desarrollo de un complicado proceso posterior, afectan profundamente a la familia Hamer. El Dr. Hamer desarrolla al cabo de cuatro meses un cáncer de testículos, en tanto que su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, recae consecutivamente en varias enfermedades cancerosas hasta fallecer, el 12 de abril de 1985, a causa de un infarto agudo de miocardio.
A partir de la muerte de su hijo y del desarrollo de los cánceres en él mismo y en su esposa, el Dr. Hamer inicia su investigación y emite la hipótesis de que tanto su cáncer como el de su mujer pueden estar relacionados con el brutal conflicto que vivieron en el más completo aislamiento, y que él percibió como el acontecimiento más grave que le había ocurrido. Sus estudios e investigaciones le llevaron a formular lo que él ha denominado la Ley de Hierro del Cáncer, piedra angular alrededor de la cual se articula toda la Nueva Medicina.
En octubre de 1981 presenta la tesis sobre su descubrimiento en la facultad alemana de Tübingen, y el tribunal médico le coloca ante la alternativa de abjurar de su tesis o abandonar inmediatamente su trabajo clínico en la facultad.
En mayo de 1982 la Universidad de Tübingen le devuelve sus documentos de trabajo sobre las correlaciones entre psiquismo y cáncer, sin haber efectuado ninguna verificación.
En 1986 la dirección del distrito de Coblence entabla un proceso para condenar al Dr. Hamer y prohibirle el ejercicio de la medicina por, textualmente, «no querer abjurar de la Ley de Hierro del Cáncer y no asumir las tesis convencionales sobre el cáncer». Desde 1986 el Dr. Hamer no puede ejercer el derecho de atender un enfermo. El veredicto queda confirmado en sesión única en 1990. Se prohibe cualquier proceso de revisión, y se declara al Dr. Hamer como no poseedor de las facultades de control de sí mismo, declarándosele incompetente para juzgar las necesidades de tratamientos contra el cáncer.
En 1986 un tribunal condena a la Universidad de Tübingen a reabrir el proceso de inhabilitación. Silencio hasta 1994. El 3 de enero de 1994, se pronuncia la ejecución del veredicto, ¡acontecimiento único en la historia de la universidad!. Ni siquiera con un retraso de 13 años es posible que esta universidad verifique la Nueva Medicina. El 22 de abril de 1994 declara que: «no está prevista la verificación en el marco del proceso de habilitación».
El 21 de julio de 1988, el tribunal de primera instancia de Coblence cita al Dr. Hamer a comparecer ante la cámara correccional del tribunal, para someterle al examen del profesor Horn, director del hospital psiquiátrico regional. El intento de internarlo a la fuerza en una institución psquiátrica fracasa.
El 9 de diciembre de 1988, se realiza la
verificación por la Universidad de Viena. firmada por:El Profesor Jörg BIRKMAYER, Doctor en Química y Doctor en Medicina, titular de la cátedra universitaria de Medicina Química y de Cancerología, especialista de medicina de laboratorio y jefe del laboratorio médico-químico de la Universidad de Viena,la Doctora Elisabeth M. ROZKYDAL, Medicina General,el Doctor Franz REINISCH, especialista de enfermedades internas,el Doctor Fritz EBERZ,y el médico asistente Doctor Ryke Geerd HAMER, Medicina Interna, Psiquiatra, Pediatra, Radiólogo y Teólogo;efectúan la verificación de su ley, siguiéndole verificaciones posteriores realizadas por equipos médicos de Munich, Chambéry, Austria...
Los dias 12 y 13 de Mayo de 1990, se realiza la
verificación por la Conferencia de Médicos de Namur (Bélgica) firmada por:Médicos de la Conferencia (16 firmas).
El 24 de junio de 1992, se realiza la
verificación por la Clínica Pediátrica de Gelsenkirchen (Alemania), firmada por:el profesor Dr. E. A. Stemmann, médico en Jefey por el Dr. Elke Mühlpfort, Pedíatra y Medicina Escolar.
Los días 8 y 9 de Setiembre de 1998, se realiza
la verificación porla Universidad de Trnavská, en el Instituto de Cancerología H1. Elizabeth de Bratislava y en el Servicio de Cancerología del Hospital de Trnava, firmada por:Prof. MUDR. J. Pogády, DrSc, Catedrático de Psiquiatría y Presidente de la Comisión,Prof. MUDR. V. Krcmery, DrSc, Decano de la Facultad,Doc. RN Dr. J. Miklosko, DrSc, Vice-rector de la Facultad de Investigación.
A pesar de que sólo es necesaria una verificación, la lista cuenta ya con 20 verificaciones.
Los intentos de desprestigio y desacreditación del Dr. Hamer y de sus descubrimientos, (expuestos como Nueva Medicina), han sido constantes desde esa fecha. Sin embargo, el 21 de mayo de 1997 el Dr. Hamer fue arrestado.
Tras pasar un día en el calabozo, la juez Nagel, en Colonia (Alemania) decidió su encarcelación basándose en tres puntos:
haber infringido la ley de práctica médica.
no atenerse a razones (¿debe abjurar de sus convicciones para que le dejen libre?).
que existía el temor fundado de que se «fugase» al Estado español. Según resolución judicial, el Dr. Hamer «podía ser visitado en prisión media hora dos veces al mes, previa solicitud, y a ser posible, en grupo». Medidas inconcebibles ya que se le trata como a un peligroso criminal...
La Nueva Medicina, basada en 5 leyes biológicas naturales, ya ha sido pues validada por médicos y científicos competentes. A pesar de ello, la prensa y medios de comunicación en general no han escatimado los epítetos insultantes en relación al Dr. Hamer, y el COMB (Colegio Oficial de Médicos de Barcelona), que tiene abierto expediente a los «seguidores» del «método» Hamer, porque «las teorías del doctor Hamer no han estado nunca sometidas a los debates y a las pruebas a las que se someten las hipótesis, los presuntos descubrimientos y las nuevas propuestas terapéuticas que realiza la comunidad científica» (Diario Médico, 19 de septiembre de 1995), no ha hecho mucho más que sumarse a las voces de descrédito, sin querer afrontar el reto de estudiar esta gran aportación a la medicina, incorporarla a los estudios universitarios y ponerla a la práctica en beneficio de todos. Especialmente de los enfermos actuales y de la investigación futura.
Si ellos no lo hacen ¿quién se supone que debe hacerlo?.
O es que, tal como los cancerosos pintaron en 1956, en los muros del Hospital de Villejuif de París: «Del cáncer vive mucha más gente de los que morimos».


MADAM SIXT
Una discípula del Dr. Geerd Hamer perseguida por practicar
la Nueva Medicina: la Medicina del Corazón

Entrevista realizada por
Karina Malpica y Banijam
Desarrollando el germen de las ideas contenidas en libros tan populares como los de la conferencista estadounidense Louis Hay (Tú puedes sanar tu vida) y los doctores alemanes Dethlefsen y Dahlke (La enfermedad como camino), el Dr. Hamer ha logrado comprobar por primera vez a nivel científico la relación entre mente, emociones y enfermedad. Ha descubierto que existe una perfecta correspondencia entre el conflicto psíquico y el órgano afectado por la enfermedad y lo ha comprobado mediante la técnica del escáner cerebral.
Gracias a estos descubrimientos, André Sixt, una enfermera francesa de vocación, logró colaborar en la recuperación de varios pacientes diagnosticados como "incurables".
La fiscalía de su país la acusó de "práctica ilegal de la medicina" y la llevó a juicio, sin embargo, la cada vez más célebre Madam Sixt quedó eximida y continúa al pie de la cama de aquellos enfermos que necesitan de "la Nueva Medicina, la Medicina del Corazón", como ella la llama.
¿Cuándo y cómo se enteró de los trabajos del Dr. Hamer?Soy enfermera. Trabajé durante doce años en reanimación en el medio hospitalario. Conocí los escritos del Dr. Hamer en 1986, cuando un paciente que estaba hospitalizado me regaló un pequeño libro escrito por el Dr. Hamer que se llama La génesis del cáncer. En ese libro venía el número de teléfono de una asociación a la cual llame porque encontré una frase que decía: "He buscado el cáncer en la célula y lo he encontrado en un error de codificación del cerebro." Esta frase me llamó la atención y quise encontrar al Dr. Hamer. En esos momentos no lo pude conocer personalmente, pero entré en contacto con un grupo de personas que trabajaban con él desde el año de 1983 y se convirtieron en mis amigos.¿Por qué le llamó la atención esa frase, le pareció lógica?Yo trabajaba en el servicio de reanimación y allí yo veía cómo a los pacientes de cáncer les quitaban órganos, los sometían a tratamientos muy agresivos y en general se les trataba de una forma muy local y muy impersonal. Nunca se había planteado que el cáncer tuviese algo que ver con el cerebro y el nivel de energía de la persona y eso me llamó la atención.
¿Cómo fue que comenzó a estudiar esta perspectiva heterodoxa?
Entré en contacto con la Asociación Stop al Cáncer, que fundaron en 1985 personas que conocían el trabajo del Dr. Hamer y deseaban difundirlo. Quise saber más. Asistí regularmente a la asociación para recibir una formación con las personas que conocían en profundidad los estudios del Dr. Hamer. y comencé a ensayar en mi trabajo la búsqueda del conflicto emocional que desencadenaba cada enfermedad. Estudié mucho. Poco a poco me fui formando y poco a poco me di cuenta de que estos descubrimientos eran verdaderos y se podían verificar por completo. Esto me dio mucha confianza y desde entonces no he dejado de trabajar y de comprobar día a día estos descubrimientos.
¿En qué momento estableció contacto con el Dr. Hamer?
Yo mantuve un contacto regular con él poco después de que comencé a asistir a la asociación ya que había un amigo que hablaba fluidamente el alemán y a través de él yo consultaba telefónicamente con el Dr. Hamer todas mis dudas. Y así poco a poco fui aprendiendo y formándome cada vez más hasta sentir que ya podía dedicarme por completo a este trabajo con esta perspectiva. Entre más estudiaba y más trabajaba, me daba cuenta de lo muy poco que sabemos en el campo de la medicina. Comprendí cuánto tiempo tuvo que trabajar el Dr. Hamer, noche y día, para poder realmente descubrir estas leyes y hacerlas asequibles a todos. La Nueva Medicina es también la medicina del corazón. Es más que una medicina porque toca al ser humano en su globalidad y permite a cada uno que se conozca y sepa cómo funciona. Comprender estas cinco leyes biológicas nos permite curarnos a nosotros mismos y nos demuestra que realmente no hay enfermedades sino un perfecto sentido en la naturaleza.¿Cuándo decidió dedicarse de lleno a la práctica de esta nueva perspectiva médica?En junio de 1988 decidí renunciar a mi trabajo para dedicarme por completo a esta perspectiva ya que para mí estos descubrimientos tan importantes y trascendentes podrían brindar una valiosísima ayuda a la humanidad. Lo que me pareció más importante es que se valoraba a la persona en globalidad. Yo decidí ser enfermera para estar en contacto con los enfermos, porque tenía esa vocación de escucha, de atención, de cuidado personal del paciente, pero en el medio hospitalario lo que me pedían era la rapidez y eficacia, con lo que no había tiempo para brindar atención personal a los pacientes. ¿Por qué llama usted a esta nueva perspectiva la Medicina del Corazón?El Dr. Hamer nos ha hecho un regalo inmenso y me gusta mucho la palabra regalo porque ofrece al mundo una forma de saber cómo funcionamos y sólo lo pueden aprender las personas que están dispuestas a escuchar. Personas que están a la escucha del ser humano, del animal, del vegetal y de todo el cosmos. Es el más grande regalo porque nos hemos olvidado de que convivimos con los demás humanos, con los animales, con las plantas, con el aire que respiramos y con todo el universo. Y descubrir esto, tomar conciencia de la unicidad es el regalo más bonito que nos puede ofrecer. Incluso, pienso yo, que podemos ir más lejos y descubrir las maravillas del Creador, las bellezas de Dios. Pienso también que es una mirada de amor hacia los demás seres humanos, los animales y las plantas. Si comprendemos bien cómo funciona la naturaleza con sus cinco leyes biológicas. Si comprendemos cómo funciona la Madre naturaleza, como la llama el Dr. Hamer, entonces vamos a evolucionar con ella en el tiempo. Y en la naturaleza todo es gratuito. Comprender las cinco leyes biológicas nos permite abrir los ojos y actuar desde el corazón.¿Por qué considera que es una nueva medicina y no otra de las llamadas terapias alternativas u holísticas?Porque es un descubrimiento científico que hoy día ha sido verificado en el medio universitario ya dos veces. Ha sido verificado por primera vez en la Universidad de Helvetia y por segunda vez en la Universidad de Eslovaquia y en ambas universidades se ha dicho al concluir los estudios que es urgente ponerlo en aplicación. Para el bien de toda la humanidad y en particular para el de las personas enfermas. Esto es un descubrimiento científico. No hay comparación. Se ha descubierto cómo es que los humanos vivimos en simbiosis con el mundo animal y el mundo vegetal, con toda la protección que nos da la Madre Naturaleza.¿Las correlaciones órgano-enfermedad del Dr. Hamer corresponde a las de Louis Hay y los autores de La enfermedad como camino?Algunas sí corresponden y otras no tienen nada qué ver. Pero las de ellos son suposiciones, mientras que esto es científico, esto ya está comprobado.¿Cómo cree que será la medicina en el futuro próximo?Los médicos tendrán una relación personal con sus pacientes y los ayudarán desde esta óptica. Habrá centros de atención por supuesto, para atender los casos de accidentes, fracturas, traumatismos y este tipo de cosas, pero todo será tratado desde otra perspectiva, la familia podrá quedarse con el paciente, habrá muy pocos fármacos y mucho corazón. No habrá desechos radiactivos. Eso es algo de lo que no se habla pero hay muchos desechos nucleares procedentes de hospitales. Tampoco habrá morfina, por ejemplo, ¿por qué no? Porque la morfina tiene unos efectos que cortan los reflejos al inhibir las sinapsis neuronales, corta la relación cuerpo mente, pero la persona sigue sufriendo y a veces ni siquiera lo puede expresar. El Dr. Hammer me ha dicho que en la mayoría de los casos no hay necesidad de fármacos durante la fase de vagotonía, excepto en los casos en los que hay grandes edemas, grandes inflamaciones cerebrales.

¿Qué hacer para no generarnos un cáncer?
Principalmente hablar, compartir, no vivir las cosas en soledad. Abrir el corazón...

Junio del 2000 / Barcelona

Para saber más DFIR recomienda:
Madam Sixt Page
Hamer, Ryke Geerd: Fondement d'une Medicine Nouvelle, ASAC, Cologne, France, 1993
Las publicaciones del Dr. Hamer en varios idiomas se distribuyen desde la editorial: Amici di Dirk:
amicididirk@yahoo.de y Amici di Dirk - France En castellano las distribuye Ediciones de la Nueva Medicina S.L. Apartado de Correos, 209. 29120 Alhaurín el Grande (Málaga, Spain). Número de fax: (034) 952-491697.
Nuevo y revolucionario enfoque de la enfermedad. Importante avance hacia la curación del cáncer. / Informe especial de Discovery Salud. Número 11, diciembre del 1999.
Índice del Dr. Hamer en Free News
Entrevista al Dr. Hamer en Free News
Plural 21 - Organización Civil que difunde entre otras cosas la Nueva Medicina y cuenta con un directorio de practicantes de la misma en España. Dirección: Cartagena 230, 5º 1ª, 08013 Barcelona Tel: 93 4350 1300 Fax: 93 456 48 25 e-mail:
plural-21@pulral-21.org / plural21@eresmas.com
http://www.mind-surf.net/dfir/page4.html

domingo, noviembre 12, 2006

LOS OTROS JUDÍOS, LOS QUE ESTAN CONTRA EL SIONISMO DEL ESTADO DE ISRAEL.

NO TODOS LOS JUDÍOS ESTAN CAPTURADOS POR EL SIONISMO Y SU MAQUINARIA PLUTOCRATICA DE DOMINACION MUNDIAL.

Fuente: PCI Digital

Fuente: www.nkusa.org


Los otros judíos. Neturei Karta o judíos contra el sionismo

Se trata de un movimiento ortodoxo, reunido bajo la denominación de Neturei Karta (Guardianes de la Ciudad). Sostienen que la misión del pueblo judío es vivir en el exilio (diáspora) hasta la venida del Mesías, estudiando la Torá, rezando y siendo ejemplo moral para el resto de la humanidad. Su principal discrepancia es con el sionismo, al que acusan de "herejía" y con el Estado de Israel, que consideran ilegítimo y contrario al mandato divino.
En su web
www.nkusa.org esta organización declara estar formada por algunos millares de familias en todo el mundo, pero representar los ideales de cientos de miles de judíos ortodoxos. Hay sorprendentes testimonios de solidaridad con los palestinos y una rotunda censura al Estado de Israel. Se han reunido con el presidente de Irán, de quien tienen un alto concepto, asó cmo del respeto con que se trata a los judíos en esa nación. Reproducimos a continuación uno de los pocos documentos en castellano, La cuestión Palestina, presentado en forma de preguntas y respuestas.
P - ¿Es verdad que Neturei Karta internacional apoya la soberanía Palestina sobre toda la Tierra Santa?
R – Nuestra respuesta es sí, inequívocamente, sí. Sin embargo, esta respuesta requiere una previa explicación. Nosotros somos una organización ortodoxa anti – Sionista. Nuestra pelea contra el Sionismo existe en muchos niveles. Primero, estableciendo un estado en Palestina que es prohibido según la ley judía, niega el castigo Divino inherente en el exilio del pueblo judío y busca remediar lo que es esencialmente un estado espiritual por medios mundanos. Segundo, ha dedicado mucha de su energía en arrancar la fe tradicional de la Torá. Tercero, ha cometido un grave mal moral en su trato del pueblo Palestino.
P - ¿Qué avocan?
R – Exigimos, sin compromiso, la desmantelación pacífica del estado Israelí. Respecto a si o cuántos judíos quedarán ahí después que este proceso se complete, esa decisión es totalmente dependiente de los líderes y del pueblo Palestino.
P - ¿Acaso no están asustados de lo que esto resultaría para los judíos viviendo en el país?
R – En realidad, nosotros tememos más por los judíos en la presente desahuciada situación. Después de 53 años, cinco guerras, sinfín terror y contra terror, civiles inocentes muertos en ambos lados, no hay solución a la vista. Tanto la Derecha como la Izquierda Israelí han fallado miserablemente para rectificar esta situación. Nosotros ofrecemos una alternativa a lo que es claramente un trágico experimento.
P – Pero, ¿Acaso los judíos no merecen una patria?
R – Ningún judío fiel a la Torá en los 1900 años del exilio de nuestro pueblo creyó que debemos buscar reclamar la tierra por medios militares. En lugar, creyeron que al final de los días, cuando el Creador escoja redimir a toda la humanidad entonces todas las gentes se unirán a Su veneración. Esto no requerirá la subyugación o despojo de gentes. Será un tiempo de hermandad universal con su espiritualidad en la Tierra Santa. Hasta entonces el pueblo judío tiene una tarea específica en el exilio.
Dirigentes de la organización judía con el Presidente de Irán
P - ¿Y qué será eso?
R – Aceptar con fe su exilio. Y, por palabra y hecho, silenciosamente y sin obstrucción, actuar como modelos espirituales y morales. Y, en general atender al servicio de Dios por medio del estudio de la Torá, rezo y buenas acciones.
P – ¿Cómo ven al pueblo Palestino?
R – Son las victimas de la ceguera moral de movimiento Sionista y de su obstinada negación de tomar en cuenta otras personas más que ellos. El pueblo Palestino tiene derecho a su patria. Y tienen derecho a restitución financiera por pérdida material y daños causados hacia ellos durante las décadas pasadas.
P - ¿Qué esfuerzos han realizado para esta causa?
R – Hemos publicado frecuentemente declaraciones en apoyo a los reclamos Palestinos en simpatía a su sufrimiento. Nos hemos unido a los Palestinos en protesta en contra de los abusos a los que ellos han sido sujetos. Hemos, en general, tratado de mantener una presencia pública tanto en el mundo judío como en el islámico para que la venerable tradición del Judaísmo, basado en la Torá anti – Sionista no sea olvidado.
P - ¿Cuál es su opinión en el proceso de paz, los acuerdos de Oslo y esfuerzos similares?
R – Cualquier apoyo judío a favor del sufrimiento Palestino es un paso en la dirección correcta prácticamente y una evidencia de la conciencia moral que cada judío debe tener. Sin embargo, creemos que todos estos planes, aún si son bien intencionados, están condenados al fracaso. Los judíos tienen prohibido ejercer soberanía política sobre la Tierra Santa. Ellos están convocados a buscar paz con todos los hombres.
P - ¿Cuál debe de ser la perspectiva judía sobre el mundo islámico?
R – Los judíos son convocados para tratar éticamente y honestamente con todos los hombres. Esta es nuestra tarea como un “reinado de sacerdotes y una nación santa.” El Sionismo ha mal dirigido a muchos judíos a cometer actos de agresión contra el pueblo Palestino. Por eso, concierne a todos los judíos, rectificar esta situación buscando paz, reconciliación y diálogo cuando tratan con los Palestinos y con todas las naciones islámicas. Esta es una de las grandes pruebas espirituales confrontando al pueblo judío – establecer una relación moral con sus compañeros islámicos.
P – Realísticamente hablando, ¿su programa tiene alguna oportunidad de ser implementado?
R – Primero, el Creador dirige el mundo y con Él todas las cosas son posibles. Segundo, hay un tremendo sentimiento de desilusión y cansancio entre los judíos mundialmente con el estado Israelí y el estado Sionista en general. Muchos se dan cuenta que seguir principios Sionistas lleva de un callejón sin salida a otro. Quieren otra solución. Nuestra solución, que es simplemente la antigua tradición de la Torá, esta apareciendo cada vez más plausible a muchos y puede, en el no muy distante futuro, con la ayuda del Creador, realizarse el día que hasta ahora esperamos y rezamos que no más sangre inocente va a ser derramada, sea judía o árabe. Esperamos el día cuando muchos van a darse cuenta que el único camino a la paz depende en el pueblo judío que regrese a su verdadera tarea en el exilio, el unánime servicio a Dios y devoción a la moralidad, integridad y honestidad.


Fuente: www.nkusa.org

JEHOVA VERSUS ALLAH.

DENES MARTOS expone a continuación el sentido preciso en el que se puede entender el conflicto del Medio Oriente como una guerra a muerte entre dos dioses: entre Yahvé y Allah, poniendo al descubierto con ello la inexistencia misma del monoteísmo. Es, en definitiva, la vigencia del henoteísmo. Para saber que significa esto, te invitamos a leer este ensayo:

JEHOVÁ versus ALLAH.


Escribe Denes Martos.

Introducción.

¿Comenzó la Tercera Guerra Mundial? Quizás no. Por lo menos, no todavía. Aún considerando la crueldad y la magnitud de la masacre de Medio Oriente con la última invasión del Líbano por parte de Israel, sería muy exagerado hablar del inicio de la Tercera Guerra Mundial a esta altura de los acontecimientos. Todo parecería indicar que, en estos momentos, Israel necesita algo de tiempo para asimilar la derrota y, tanto como para darse un respiro, se ha resignado a utilizar algunas tropas de Naciones Unidas como amortiguador en su frontera Norte.
Pero, por supuesto, esto no quiere decir que la situación es estable ni, mucho menos, que el conflicto ha sido superado. El problema subsiste, las causas de la crisis subsisten y los rencores no sólo subsisten sino que han aumentado, alimentados por la sangre de miles de cadáveres. En estas condiciones no se puede hablar del fin de la guerra. La actual situación es apenas de aquellas que surgen al fin de cualquier batalla – previsiblemente una de las muchas que habrá en el porvenir. Es una situación de calma relativa y provisoria mientras las fuerzas se reagrupan, se reorganizan y se preparan para la próxima batalla de una contienda que continúa.
¿Se saldrá de control esa guerra? ¿Dejará en algún momento de ser un conflicto localizado, restringido a una zona geográfica determinada, para convertirse en una hecatombe de dimensiones mundiales? Es difícil vaticinarlo. Una de las pocas cosas que hemos aprendido en los últimos cincuenta años es que no se puede adivinar el futuro. A lo sumo se lo puede llegar a prever sobre la base de tendencias y de experiencias pasadas, más algún grado de intuición cuya validez sólo quedará demostrada – o invalidada – a posteriori, cuando los hechos futuros se hayan convertido en el presente del observador.
De modo que no podemos adivinar lo que sucederá. Pero, desde la óptica de la experiencia y las tendencias actuantes, el panorama es bastante poco alentador. Están dadas prácticamente todas las condiciones para que el conflicto se vuelva incontrolable. Si el desmadre sucederá – o no – eso es algo que ningún analista serio puede pronosticar. Pero ya hoy es evidente que bastaría con que alguien cometa un error grave para que eso suceda.
Los barriles de pólvora están puestos en su lugar. Todo lo que falta es una chispa.

La guerra y el terrorismo
¿De qué elementos está constituida la mezcla explosiva que alimenta el conflicto en Medio Oriente? Como en todo enfrentamiento complejo y grave, no es posible contentarse con aceptar los dos o tres argumentos más o menos oficiales que se mencionan como causas de la disputa. En estos casos, los argumentos esgrimidos por tirios y troyanos no son muchas veces más que los motivos que unos y otros se animan a confesar en público. Para un análisis a fondo ni siquiera alcanzaría con mencionar las motivaciones inconfesadas porque problemas de esta índole no se agotan en los argumentos de los cuales los participantes son conscientes. De hecho, en estos casos, los argumentos esgrimidos por lo general no son más que excusas para justificar lo que no se quiere decir. Y las cosas que no se quieren decir no son más que manifestaciones conscientes y racionalizadas de motivaciones total o parcialmente irracionales de las que los involucrados pueden hasta no tener conciencia en absoluto.
Así, lo primero que hay que tener en claro y poner en blanco sobre negro para empezar a entender lo que sucede en todo el espacio geopolítico de Medio Oriente es la guerra en si misma. Y no necesariamente esta guerra sino la guerra contemporánea como tal. De la serie de acontecimientos de los últimos meses y hasta de los últimos años se pueden sacar – y de hecho se han sacado – innumerables conclusiones. Sobre las mismas se pueden hacer, por supuesto, innumerables comentarios. Podríamos aquí, siguiendo ese método, comenzar señalando las interrelaciones que existen entre Israel y los EE.UU. así como las que hay entre el Hizbollah e Irán. Podríamos luego analizar las sectorizaciones que existen dentro del Islam y quizás hasta ponerlas en paralelo con las que hay entre EE.UU. y Europa (y hasta en Europa misma). Podríamos, luego, tratar el tema de las relaciones entre Irán y China y tras esto, considerar la situación de Moscú y la población musulmana que históricamente ha formado todo un cinturón en la frontera Sur del Imperio Ruso. Podríamos hablar de petróleo, de geopolítica, de euros y de dólares; de intereses económicos, de posibilidades tecnológicas y de cuestiones demográficas.
Sería quizás interesante pero me temo que no serviría de gran cosa. Por de pronto, basta con recorrer el mar de literatura que existe sobre el conflicto para darse cuenta de que eso ya se ha hecho. Pero, además, estaríamos errándole al objetivo porque soslayaríamos un factor esencial: estaríamos hablando de algunas causas – o posibles causas – del conflicto pero no del conflicto mismo. Estaríamos hablando de los ingredientes de esta guerra pero no de los elementos constitutivos y esenciales de la guerra contemporánea.
Después de las dos Guerras Mundiales europeas – y muy especialmente durante y después de la segunda – en Occidente hemos perdido algo muy importante: la capacidad de acotar la guerra y mantenerla dentro de ciertos límites respetados por todos los contendientes. La enorme mayoría de los comentaristas actuales ignora olímpicamente que la humanidad europea de Occidente llegó en su momento a lograr algo sin antecedentes en toda la Historia de la humanidad; algo que raya en lo casi increíble: Europa consiguió reglamentar la guerra.
No me estoy refiriendo aquí a las cuatro convenciones de Ginebra del 12 de Agosto de 1949, ni tampoco a la anterior normativa de La Haya de 1907. Estas normas, como la enorme mayoría de las leyes escritas, fueron prácticamente violadas al día siguiente de ser ratificadas por quienes las suscribieron. Como que ya habían sido violadas antes de firmarse los tratados. A lo que me refiero es a los usos, las costumbres, las tradiciones y el comportamiento normal de los combatientes regulares que Europa consiguió desarrollar y que no sólo son muy anteriores a los convenios mencionados sino que hasta los hicieron posibles y aceptables en absoluto. Me refiero al Derecho Internacional continental europeo que todavía Clausewitz daba por sobreentendido.
Las convenciones de Ginebra no innovaron en nada ni crearon ningún concepto jurídico nuevo. Más aún: trataron – con bastante poco éxito – de restaurar un orden jurídico internacional que había sido subvertido casi por completo durante la Segunda Guerra Mundial europea. El trato correcto a los prisioneros; la atención humanitaria de los heridos; el criterio básico de que “La tropa combate al enemigo; de los delincuentes se encarga la policía”; el respeto por el enemigo que se rinde; la clara identificación de los contendientes por uniformes, estandartes y símbolos de rango; el concepto de que la guerra es un enfrentamiento entre Estados y no entre personas; pero, por sobre todo, la diferenciación tajante y clara entre lo militar y lo civil; son todos conceptos – y la lista está lejos de ser exhaustiva – que provienen de ese Derecho Internacional europeo que podemos llamar clásico. El fracaso de las convenciones ginebrinas responde al hecho de que este marco jurídico se rompió definitivamente con el surgimiento de la guerra revolucionaria moderna. Dentro de la lógica de esta nueva clase de guerra, el oponente deja de ser el adversario al que hay que vencer y se convierte en un enemigo al que hay que matar. Mientras la guerra europea convencional clásica evolucionó hasta convertirse casi en un duelo entre caballeros al servicio de dos Estados enemistados, la guerra revolucionaria moderna retrocedió al antiguo y primitivo concepto del enemigo personal cuya aniquilación física total se exige en aras de la propia supervivencia. Así, mientras las guerras clásicas podían terminar con la derrota del enemigo, las guerras actuales sólo pueden terminar con su funeral.
Una de las consecuencias de esto es la necesaria criminalización del oponente. La tradición europea clásica todavía permitía respetarlo y aún rendirle honores dado el caso. Esto fue posible porque su muerte – si bien ciertamente muy posible y quizás hasta probable – no resultaba necesaria e indispensable para la victoria. Bastaba la rendición del ejército enemigo para ganar la batalla y, a veces, hasta la guerra. Por el contrario, la guerra actual, basada más en el modelo del guerrillero que en el del soldado regular, necesita demonizar y criminalizar al enemigo desde el momento en que el objetivo realmente buscado es su exterminio. No se puede justificar la intención deliberada de matar y destruir a una persona si antes no se la ha presentado como despreciable, vil, peligrosa, malévola y hasta sanguinariamente criminal.
Ésa es la “lógica” subyacente a la guerra irregular y lo que actualmente se ha dado en llamar “terrorismo” no es nada más que la evolución necesaria y consecuente de la guerrilla como método de librar una guerra. Al abandonar la enemistad acotada y reglamentada de la guerra clásica hemos caído en la enemistad absoluta y sin límites de la guerra irregular que ya no es un enfrentamiento armado entre soldados profesionales que representan a organismos políticos jurídicamente constituidos sino una pelea primitiva entre enemigos personales dispuestos a masacrarse mutuamente.
Que en la ecuación todavía intervengan – al menos técnicamente – algunos Estados (ya sea con tropas regulares o con formaciones “paramilitares”), no cambia demasiado las cosas. La “lógica” de la guerra actual sigue siendo el aniquilamiento y no tan sólo la derrota del enemigo. Consecuentemente, una fuerza aérea regular bombardeará a toda una ciudad, matando a cientos de miles de civiles inocentes, porque, al no poder delimitar exactamente al enemigo por sus símbolos, por su uniforme y por sus estandartes o banderas, considerará como enemigo – no al ejército que ya no puede identificar – sino a toda la población de un espacio geográfico que ha sido declarado zona enemiga. Y de la misma manera en que criminalizará a los combatientes reales para justificar su irrevocable decisión de matarlos, forzosamente habrá de criminalizar también a toda la población del área para, de alguna manera, justificar su decisión de bombardearla sin consideración alguna por los que vayan a morir.
De esta forma, la existencia o inexistencia de símbolos identificatorios hasta se vuelve completamente irrelevante y la diferenciación entre “regular” e “irregular”, entre “soldado” y “guerrillero”, entre “militar” y “terrorista”, termina borrándose. Con o sin uniforme, con o sin estructuras de mando y control convencionales, con o sin responsabilidades exigibles por superiores jerárquicos, la guerra actual parte del principio de que el enemigo es un criminal peligroso y, puesto que es un criminal, se halla fuera de la ley y cualquier cosa que se haga para matarlo está permitida. Con ello, Occidente ha retrocedido cerca de dos mil años.
La pista de que esto es así la ofrece, entre muchos otros síntomas, la infernal hipocresía con la que se manejan conceptos bélicos como, por ejemplo, los de “agresor” y “agresión”. Algo que ha obligado a los norteamericanos a reinventar la vieja excusa de la “guerra preventiva”. El mismo concepto de “terrorismo” es intrínsecamente hipócrita porque lo que importa ya no es el acto en sí sino quien lo comete. Exactamente la misma acción será considerada justificable si es cometida por los “buenos” mientras que se convierte en execrable si la cometen los “malos”. Por supuesto: los buenos somos siempre “nosotros” y los malos son siempre “ellos”.
Entre quienes creen que “ellos” son siempre “los árabes”, pocos quieren recordar, por ejemplo, que – entre 1945 y 1948 – mientras Palestina se hallaba bajo el mandato británico, la organización sionista clandestina Irgun Zvai Leummi, bajo el mando de Menahem Beghin, lanzó cientos de ataques terroristas contra los británicos. Durante varios meses entre 1945 y 1946 las operaciones respondieron a la coordinación del Movimiento de Resistencia Hebreo y estuvieron dirigidas por el Haganah. Pero, en un momento dado, Beghin decidió jugar su propio juego y organizó un atentado con explosivos contra el Hotel King David de Jerusalén dónde se hallaban alojadas las autoridades administrativas británicas. En el atentado murieron 91 personas; entre ellas 28 británicos, 41 árabes e incluso 17 judíos. Más tarde, las Irgun irrumpieron en la prisión de Acre donde ahorcaron a dos sargentos británicos.
Lo esencial en esto no está tanto en la naturaleza de las operaciones comandadas por Beghin. Ni siquiera está en que este mismo Menahem Beghin llegara, después, a ser Primer Ministro de Israel. Porque si vamos al caso, en realidad fue más lejos aún: aún a pesar de su responsabilidad en la masacre de Deir Yassin, hasta llegó a ganar en 1978 el Premio Nóbel de la Paz compartido con Anwar Al-Sadat. Lo verdaderamente relevante es que todo lo relatado no ha impedido que la misma Gran Bretaña siga hoy a los EE.UU. en su política de apoyo a Israel y en su feroz crítica a los irregulares árabes cuyos actos de guerra no difieren sustancialmente de los recién reseñados. La política exterior británica adoptó con ello la lógica norteamericana contenida en la frase que algunos adjudican a Cordell Hull refiriéndose a Trujillo y otros a Franklin D Roosevelt refiriéndose a Anastasio Somoza: “... puede que sea un hijo de puta, ¡pero es nuestro hijo de puta! ”.
Los atentados de las Irgun y de Beghin podrán haber recibido algunas críticas tanto dentro como fuera de Israel pero terminaron siendo perdonados porque fueron perpetrados por “nuestros” buenos. Los cometidos por el Hizbollah o por Hamas no se perdonaron nunca porque fueron cometidos por los malos “de ellos”. Los actos no difieren. La diferencia está exclusivamente en quien los comete.
Con ese mismo principio, las operaciones en las que la CIA muchas veces tuvo metida su mano, se catalogaron como “operaciones encubiertas” en el marco de una “guerra no-convencional”. Pero los operativos, esencialmente idénticos, llevados a cabo por los grupos armados de la década del ’70 se consideraron “acciones terroristas” cometidas por “bandas subversivas”. Aunque, por supuesto, la hipocresía también funciona al revés. Si uno escucha a ciertos intelectuales de izquierda, las operaciones guerrilleras de los ’70 no habrían sido sino la respuesta “del pueblo en armas” frente a la agresión del “terrorismo imperialista” y las operaciones de la guerra antisubversiva se mencionan como actos de “represión” feroz cometidos por el “terrorismo de Estado”. De nuevo: Los hechos prácticamente no difieren. La diferencia está tan sólo en quien los comete y la valoración de los mismos depende del bando al que pertenece el que los _evalúa.

El proyecto sionista
Dentro de este contexto de enemigos absolutos que insisten en el mutuo exterminio, las motivaciones adquieren, obviamente, una gran importancia. En consecuencia, también adquieren al menos cierta importancia los argumentos que hacen referencia a dichas motivaciones aunque, como ya se ha señalado, la argumentación en general no tiene muchas veces demasiado que ver con la verdad subyacente. Bajo este aspecto es imposible dejar de señalar que el argumento sionista principal posee una debilidad histórica casi insalvable.
La destrucción de Jerusalén por Tito Augusto tuvo lugar en el año 70. A partir de ese momento – o como máximo después del fracaso de la rebelión del Bar Kochba en el 135 DC – los judíos vivieron dispersos por prácticamente todo el mundo. El actual Estado de Israel se fundó en 1948. Sea como fuere que evaluemos a la Diáspora y sea cual fuere el valor que le adjudiquemos al ritual religioso que mantuvo a Jerusalén y a Israel dentro de la tradición cultural judía con la reiteración de la fórmula “El próximo año, en Jerusalén”, el hecho concreto y objetivo es que los judíos reclaman hoy un territorio del que estuvieron ausentes como pueblo políticamente organizado durante más de 1800 años.
El argumento sionista es débil por la sencilla razón de que no resiste la prueba de la generalización del caso. Porque, con el mismo principio, los iraníes actuales podrían reclamar casi todo el Irak (o viceversa); los egipcios podrían exigir todo el territorio hasta la Cuarta Catarata más la península del Sinaí (Dénes: ojo que la Peninsula del Sinai volvió a Egipto como parte del acuerdo de paz entre Sadat y Beghin…); y, si vamos al caso, los italianos – reivindicándose como herederos del Imperio Romano – podrían reclamar prácticamente todo el Mediterráneo. Por un principio algo similar, los mapuches podrían demandar un buen pedazo de la Argentina. Los apaches sobrevivientes podrían exigir que se les devuelva Arizona, Nuevo México, un buen pedazo de Texas y hasta la parte noroeste de México mismo. Los celtas galeses podrían reivindicar sus derechos sobre Gran Bretaña. Más aún: la casi totalidad de la Comunidad Europea podría tener pretensiones territoriales sobre la India y el Tibet si es cierto que los pueblos indoeuropeos originales partieron desde allí.
Como puede apreciarse – y los ejemplos citados son apenas una muestra de los miles que se podrían construir – la generalización del reclamo no resiste el menor análisis. Si es cierto que los “pueblos originarios” tienen derechos sobre territorios que perdieron por conquista o por abandono, entonces los únicos auténticos dueños de la tierra serían los descendientes directos del Hombre de Neandertal porque hasta los sucesores del Hombre de Cromagnon tendrían una titularidad cuestionable. Pero, además de eso, el argumento sionista es débil porque ya en la mente de su propio fundador, en los escritos de Teodoro Herzl mismo, Palestina no aparece como un reclamo irrenunciable. Todo lo contrario: “Que se nos otorgue la soberanía sobre un pedazo de la superficie de la Tierra , de un tamaño suficiente para satisfacer nuestras justas necesidades como pueblo; todo lo demás lo conseguiremos nosotros mismos.” (T.Herzl “El Estado Judío”- Cap. “El Plan”). De modo que, básicamente y en principio, lo que Herzl tuvo en mente fue tan sólo “un pedazo de la superficie de la Tierra ”. O sea: una colonia para colonos judíos. Algo – y no por casualidad – perfectamente encuadrable dentro del espíritu colonialista de fines del Siglo XIX.
Más aún; hay todo un capítulo dedicado a dilucidar la pregunta “¿Palestina o Argentina?”. Vale la pena repasar íntegramente la parte sustancial de este capítulo. “Argentina es uno de los países por naturaleza más ricos de la Tierra ; posee una superficie gigantesca con escasa población y un clima templado. La República Argentina tendría el mayor interés en cedernos un pedazo de territorio. La actual infiltración judía ha producido obviamente irritación; habría que esclarecer a la Argentina sobre la diferencia esencial de la nueva inmigración judía. Palestina es nuestra inolvidable patria histórica. Tan sólo este nombre sería un poderoso y emotivo llamado de reunión para nuestro pueblo. Si Su Majestad el Sultán nos diese Palestina, podríamos comprometernos a arreglar por completo las finanzas de Turquía. Para Europa constituiríamos un pedazo del muro contra el Asia; proveeríamos el servicio de avanzada de la cultura contra la barbarie. Como Estado neutral, permaneceríamos conectados con toda Europa, la cual tendría que garantizar nuestra existencia. Para los lugares sagrados de la cristiandad se hallaría una forma jurídica internacional de extraterritorialidad. Constituiríamos la guardia de honor alrededor de los lugares sagrados comprometiéndonos con nuestra existencia al cumplimiento de este deber. Esta guardia de honor sería el gran símbolo para la solución de la cuestión judía después de dieciocho, para nosotros penosos, siglos.” (T. Herzl Op.Cit. Cap. “¿Palestina o Argentina?”).
Va de suyo que estos pasajes pueden interpretarse de varias maneras y, de hecho, han suscitado toda clase de comentarios. Pero más allá de los mismos, y más allá de la obviamente interesante referencia a la Argentina , creo que hay dos puntos que merecen ser destacados. El primero de ellos es la idea de la “avanzada de la cultura contra la barbarie” y el segundo punto es que “Europa tendría que garantizar la existencia” del nuevo Estado. Lo de la “avanzada de la cultura contra la barbarie” ya apunta a un enfoque que es, como mínimo, exclusivista. Aún si se dejan de lado las convicciones doctrinarias religiosas; aún haciendo abstracción de que estamos hablando de un pueblo que afirma – al menos cuyos creyentes afirman – haber hecho un pacto personal con Dios; aún así quien se considera parte de una “avanzada de la cultura” frente a un conjunto innominado de “bárbaros” difícilmente esté imbuido de la sincera disposición a convivir pacíficamente con ellos. El ejemplo más inmediato de esto lo tenemos en nuestro propio país. En la Argentina el antagonismo entre “civilización” y “barbarie” respondió al mismo enfoque mental básico. Sus resultados están en los libros de Historia. Y en los cementerios.
Por el otro lado, la idea de que la existencia de un organismo político soberano esté garantizada por otro organismo político, es una idea que no sólo resulta contradictoria en si misma; no sólo constituye un sinsentido político – un Estado soberano cuya existencia está garantizada por otro Estado sencillamente no es un Estado soberano – sino que explica bastante bien el actual papel de los EE.UU. en relación con Israel siendo que, desde fines del Siglo XIX a esta parte, Europa ha perdido la gravitación política que tenía en tiempos de Herzl.
Se ha discutido mucho acerca de si Israel es – o no –el Estado número 51 de la Unión ; si es – o no – tan sólo un “portaaviones terrestre” ubicado en Medio Oriente para actuar de avanzada de los EE.UU; o bien si, por el contrario, los EE.UU. son – o no – la colonia más importante que Israel posee fuera de Palestina. Luego del trabajo de Mearsheimer y Walt sobre el lobby israelí en los EE.UU., la última proposición no parece tan descabellada. Con todo, la discusión puede ser interesante desde ciertos puntos de vista, pero termina siendo políticamente irrelevante. Resulta irrelevante porque, en realidad, ninguno de los dos países es soberano. No solamente porque alguno de ellos puede llegar a estar en relación de dependencia del otro sino porque, tanto Israel como los EE.UU. dependen del Poder de una plutocracia financiera internacional que los domina a ambos. En la base misma de la idea sionista tenemos, pues, dos elementos importantes para evaluar su papel en la contienda: una intención exclusivista por un lado, aunada a un proyecto intrínsecamente contradictorio y políticamente inviable por el otro.

El antisemitismo y el núcleo del conflicto
Hace tan sólo unos 10 o 20 años atrás nadie podía ni siquiera alzar la voz contra las operaciones de Israel sin ser automáticamente crucificado bajo acusaciones de nazifascismo y antisemitismo. Por la época de Golda Meir o Menahem Beghin, el criticar a los israelíes era, sencillamente, impensable.
Es notorio como eso ha cambiado. Hoy son claramente más enérgicas, más audibles y sobre todo más generalizadas las voces que se oyen censurando las acciones y el comportamiento de los israelíes. Hasta ha surgido una simpatía inclinada a exculpar las acciones y el comportamiento de sus oponentes árabes. Lo más sorprendente de esto es que la tendencia parece haberse originado, no en el campo de las fantasías neonazis, sino en el de los intelectuales de izquierda y, en muchos casos, hasta en el de los intelectuales judíos de izquierda.
En el pasado Siglo XX, allá por los años ’50 y ’60 – incluso prácticamente hasta fines de los ’80 – los que se dedicaban a criticar a los judíos utilizaban reediciones clandestinas de la propaganda panfletaria del NSDAP de los años ’30, echaban mano a versiones por lo general bastante dudosas de Rosenberg, Hitler, Goebbels, Julius Streicher o, incluso, citaban in extenso a los ubicuos e inextinguibles Protocolos de los Sabios de Sion. El hecho es que en la actualidad, la crítica al sionismo y a Israel no descansa, en absoluto, sobre ninguna de esas piezas de museo. Dicha crítica se encuentra con extrema facilidad – y bastante actualizada – consultando la opinión de intelectuales judíos como Norman Finkelstein, Noam Chomsky e Israel Shamir; artistas judíos como Gilad Atzmon; rabinos como Yecheskel Roth, Avruhom Leitner, Rav Koppelman, V. Soloveichik y Joel Teitelbaum; o ex militantes comunistas como Roger Garaudy y una larga lista de otros más.
¿El antisionismo ha suplantado al antisemitismo? No exactamente. Sería de una ingenuidad infantil negar que hay críticos esencialmente “antisemitas” que utilizan el antisionismo como argumento eficaz. Con todo, esto podrá ciertamente hablar en contra de la sinceridad de algunos “antisemitas” pero no invalida en principio y necesariamente la validez de los argumentos. Dos más dos no dejan de ser cuatro por más que lo diga alguien que, por algún motivo, no me quiere. Más aún: desde una óptica “neonazi” – de algún modo habrá que llamarla – un antisionismo hasta sería una desviación ideológica. Los nacionalsocialistas alemanes nunca estuvieron en contra de que el pueblo judío tuviese un Estado propio. Hasta jugaron con la idea de ofrecerle Madagascar y es por demás probable que, de haber ganado la guerra, los alemanes hubieran desalojado a los ingleses de Palestina y dejado que se instalaran en ella los partidarios de Herzl. La Alemania nacionalsocialista y el Movimiento Sionista tuvieron más de un punto de contacto y en más de una oportunidad. Se haría muy cuesta arriba construir una enemistad incondicional entre nazis y sionistas – al menos de parte de los nazis quienes consideraron al sionismo como una solución bastante atractiva para deshacerse sin demasiado esfuerzo de los judíos residentes en Alemania.
Nada menos que Alfred Rosenberg, el principal ideólogo de Hitler, supo llegar a escribir que: “el sionismo debe ser vigorosamente sostenido a fin de que un contingente anual de judíos alemanes sean llevados a Palestina.” (Cf. A. Rosenberg: “Die Spur des Juden im Wandel der Zeiten”, Munich 1937, p. 153). Desde el ámbito de las SS, la posición pro-sionista de Heydrich también es bastante conocida. Y esto no es extraño si tenemos presente que la organización sionista alemana funcionó legalmente en el III Reich hasta 1938 – cinco años después de la llegada de Hitler al poder y apenas un año antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Su periódico, el Jüdische Rundschau se publicó hasta ese mismo año. (Cf. Leibowitz, Israël et Judaïsme, Ed. Desclée de Brouwer, 1993. p. 116). Dentro de este contexto no es nada sorprendente que Hannah Arendt, en su libro Eichmann en Jerusalén mencione la pasividad cómplice de los Consejos Judíos en Alemania, mayormente controlados por sionistas.
Por el otro lado, el término mismo de “antisemitismo” es poco menos que indefendible. “Semita” es una denominación lingüística. No existe una “raza semita”. Y no existe por la misma razón por la cual tampoco existe un diccionario braquicéfalo o una gramática de ojos rasgados. Los “antisemitas” verdaderos – los pocos que realmente hubo – no fueron más que europeos irrecuperablemente chauvinistas que se basaron en una definición más que discutible del concepto de raza. La posición podrá haber sido hasta cierto punto explicable dados los conocimientos científicos, lingüísticos y antropológicos que se tenían entre mediados del Siglo XIX y principios del XX, pero resulta insostenible en la actualidad.
Es cierto que es posible detectar algunos casos en los que la unidad lingüística se condice con una relativa homogeneidad racial. Pero de allí a aceptar que la unidad lingüística es indicio de homogeneidad racial media un abismo que sólo la ignorancia consigue salvar. Basta con pensar en que, con ese criterio, las personas de raza negra en los EE.UU. deberían ser considerados “anglosajones” y los haitianos que hablan hoy un patois francés catalogarían como “latinos”. De modo que, si alguien es realmente nazi, no podrá – sin caer en desviacionismos doctrinarios – negarle a Israel el derecho a la existencia como Estado. Menos aún como Estado constituido sobre vínculos de sangre, suelo y tradición cultural; porque justamente sobre esas bases se fundó el Estado Nacionalsocialista del III Reich.
Pero y por otra parte, si alguien es realmente antisemita, ni podrá tomar partido por los árabes en contra de los judíos, ni tampoco por los judíos en contra de los árabes porque, si ha de ser honesto consigo mismo, sobre la base de un antisemitismo, racial o lingüístico, no hallará jamás una forma segura y unívoca de diferenciarlos. Basta con poner lado a lado la fotografía de Yasser Arafat y la de Jacobo Timmerman para darse cuenta del problema planteado. Míreselo como se quiera, lo del antisemitismo filonazi, tal como vulgarmente se lo esgrime para rechazar la oposición al sionismo, es algo que se cae por reducción al absurdo. Si el argumento histórico del sionismo es débil, su principal argumento propagandístico es directamente ridículo ya que supondría imaginar que los miembros de un entorno etnocultural “semítico” se vuelven “antisemitas” por el sólo hecho de oponerse a Israel.
A lo largo de su vida en la diáspora el pueblo judío tuvo, y padeció, numerosos enfrentamientos con miembros de otros pueblos y otras culturas. Lo que sucede es que, en más de 1800 años, éste es el primer conflicto grave que el pueblo judío debe enfrentar en Palestina misma. Sencillamente la cultura judía parece no estar preparada para explicarse una enemistad surgida dentro de su propio entorno etnocultural. En los enfrentamientos anteriores los intelectuales judíos siempre podían echarle la culpa de todos los rencores y de todas las animadversiones a los “arios” antisemitas, a los “cristianos” antisemitas, a los “bárbaros” antisemitas, o simplemente a los goim salvajes e ignorantes, incapaces de valorar y respetar la cultura hebrea. Por desgracia para Israel, esa cómoda fórmula de autojustificación étnica pudo haber funcionado con razonable éxito en el ámbito de la diáspora pero no resulta aplicable al ámbito de Medio Oriente.
El enemigo que hoy enfrenta Israel no es un enemigo externo. Es un enemigo de su propio ámbito y, por lo tanto, un enemigo interno. Por eso es que, en última instancia, todo el conflicto es más una guerra civil que una guerra internacional. Por eso, también, esta guerra es tan sangrienta; porque, como se sabe, las guerras más inciviles son siempre las guerras civiles. Es una guerra civil para la cual el pueblo judío no está ni intelectual ni emocionalmente preparado. Se pasó más de 1800 años luchando contra enemigos externos. No sabe cómo manejar a un enemigo interno.
En cuanto a los musulmanes, éstos cometen la equivocación de considerar que los israelíes son representantes de Occidente. Desde cierto punto de vista es comprensible: más de mil ochocientos años de diáspora no han pasado en vano y, por más que lucharan contra la asimilación, las comunidades judías forzosamente se “occidentalizaron” en alguna medida y han llevado a Israel esa característica que los diferencia. El entorno árabe también estuvo expuesto a la influencia de Occidente pero eso sucedió hace muchísimo tiempo atrás – allá por la época de la influencia helénica posterior a Alejandro Magno – y se interrumpió en gran medida precisamente luego de la irrupción del mahometanismo, cuando el Islam atacó a Europa primero por el Oeste invadiendo España y luego por el Este, invadiendo los Balcanes para llegar incluso hasta las puertas de Viena.
Desde entonces el Islam viene considerando a Occidente como su enemigo externo. Debido a ello y puesto que los israelíes provienen de una diáspora diseminada en su mayor parte por Occidente, los musulmanes consideran a los judíos como enemigos provenientes de otra cultura. Una percepción que se ve aún más reforzada por el apoyo incondicional que los EE.UU. le brindan a Israel.
El hecho es que ambos actores principales del conflicto de Medio Oriente actúan como si estuviesen siendo agredidos por un enemigo externo. Los israelíes todavía se comportan como si estuviesen siendo objeto de algún pogrom organizado por la Okhrana de Minsk y los árabes reaccionan como si los israelíes fuesen los integrantes de una décima Cruzada. No es así. Ambos contendientes pertenecen al mismo ámbito etnocultural y el papel desempeñado por los EE.UU. no es más que el de un socio funcional a los intereses israelíes. Es un socio que, dado el caso, puede llegar a tratar de hacer su negocio propio pero cuya estrategia central está puesta al servicio de la defensa del interés nacional de Israel.
Lo más importante en esto es que ninguno de los principales involucrados pertenece al ámbito de la cultura occidental. El Islam ha sido tan enemigo de Occidente que lo invadió dos veces – una por el Oeste a través de España, otra por el Este a través de los Balcanes – y casi lo destruye. El judaísmo jamás se asimiló y sus dirigentes han hecho, y siguen haciendo, enormes esfuerzos para evitar hasta la posibilidad de una asimilación. Basta leer la literatura sionista actual para percibir de inmediato que una de las cuestiones centrales que más preocupa a los intelectuales sionistas es precisamente la posibilidad de que la identidad judía se diluya por asimilación a Occidente. Sería hora de que en Medio Oriente tanto árabes como judíos comprendiesen que la guerra en la que están involucrados no es contra ellos sino entre ellos.
Porque hasta que no lo comprendan, no habrán entendido el núcleo central del conflicto y la resolución del mismo seguirá siendo políticamente imposible.

La metafísica subyacente
A pesar de todo lo dicho, sería un grave error suponer que el conflicto de Medio Oriente se explica de un modo totalmente satisfactorio a través de sus causas y fuerzas impulsoras raciales, ideológicas, económicas, históricas o políticas. Suponer eso sería ignorar probablemente lo más esencial.
Más de diez mil años de Historia conocida demuestran que, detrás o por debajo de toda gran contienda bélica, en última instancia, hay un conflicto de índole religiosa. Esto, por supuesto, requiere algunas precisiones; sobre todo en Occidente donde el relativismo cientificista se ha hecho casi universal.
Cuando intelectuales con posición religiosa declarada afirman que todo conflicto grave es, en última instancia un conflicto religioso, esto por supuesto no significa que toda disputa seria implica la intervención de alguna estructura religiosa institucional. Ni siquiera implica necesariamente el involucramiento explícito de una o más doctrinas específicamente religiosas. Han habido muchas guerras en las que no ha participado ninguna Iglesia orgánicamente constituida y por lo menos otras tantas en las que no hubo ningún dogma teológico en discusión. Lo que la observación significa es que, en última instancia, las convicciones realmente profundas y arraigadas de los seres humanos son, o bien convicciones explícitamente religiosas, o bien operan exactamente de la misma manera en que lo hace una fe religiosa. Berdiaeff, por ejemplo, demostró que el comunismo soviético, en la época de la plenitud de su prestigio, operaba como una verdadera religión, por más profesión teórica de ateísmo que hicieran los comunistas.
Las grandes guerras, los conflictos realmente importantes, se libran por ideales y convicciones. Y todos los ideales realmente grandes, y todas las convicciones realmente profundas, descansan en última instancia sobre una profesión de fe. Y la fe no puede ser más que de índole religiosa. Simplemente sucede que los seres humanos no tenemos otra forma de expresarla.
No es posible fundamentar la guerra sobre la razón. Desde el punto de vista racional toda guerra es un sinsentido. Bajo la lupa de la razón toda guerra es perfectamente estúpida. Las guerras – las verdaderas; no las grescas más o menos sangrientas desatadas por codicia, por ambición o por afán de Poder – los conflictos armados de gran envergadura se libran por cuestiones de fe y no por cuestiones racionales. Tan cierto es esto que, incluso quienes persiguen guerras por conveniencia no tienen más remedio que disfrazarlas con grandes argumentos patrióticos o ideológicos para llevar los seres humanos al combate. Siempre hará falta decir que la guerra se libra por la libertad, por la democracia, por la verdad, por el honor, por la Patria o – como con increíble incongruencia también se ha dicho – por la paz. Sucede que nadie está dispuesto naturalmente a morir o a matar por un pozo de petróleo, por un yacimiento de uranio, por el saldo de una cuenta corriente o por la sed de Poder de algún circunstancial politicastro.
A esto hay que sumarle que Medio Oriente no funciona como Occidente. A lo largo de nuestra Historia y, por cierto que después de muchos y muy sangrientos enfrentamientos, en nuestra cultura nos hemos acostumbrado a considerar al Estado desde una óptica exclusivamente laica bajo cuya protección pueden llegar a convivir las creencias religiosas más dispares. El Estado occidental contemporáneo ha renunciado a ser confesional. Se declara prescindente cuando no directamente indiferente en materia religiosa. De las “dos espadas” que otrora poseía el Rey por Gracia de Dios – la terrenal y la espiritual – el Estado actual sólo ha retenido una y ha declarado su casi total desinterés por quien se queda con la otra. Si esto es positivo o negativo, eso es algo que admitiría largos y complicados debates. En Occidente es cierto que hoy ya no ocurren matanzas por cuestiones dogmáticas teológicas. Pero también es cierto que la política se ha vuelto esencialmente inmoral.
Sea como fuere, lo importante es comprender que Medio Oriente no ha seguido este camino. Ni en Israel ni en los países musulmanes el Estado es prescindente en materia religiosa. La religión no sólo forma parte constitutiva de la política sino que, en muchos casos, hasta determina directamente la política del Estado. La ley civil no es independiente de la ley religiosa. Todo lo contrario: la ley religiosa prevalece por sobre la ley civil. El Estado de Israel no está fundado ni sobre el Código Napoleónico ni sobre el Derecho Romano. Está fundado sobre la Ley de Moisés. Israel, que pregona ser la “única democracia en Medio Oriente” ni siquiera tiene una Constitución. Casi exactamente del mismo modo, los países musulmanes tampoco se rigen por una Constitución pergeñada por diez o quince abogados. Los países musulmanes se rigen por el Corán. Israel se rige por la Torá y el Talmud. Más allá de que ambas concepciones religiosas tienen sus agnósticos, sus escépticos y, seguramente, hasta sus ateos.
Para entender el conflicto de Medio Oriente no basta con comprender que la guerra contemporánea ha dejado de ser un conflicto acotado entre Estados con voluntad de Poder para convertirse en un conflicto absoluto entre personas con voluntad de matar. Y tampoco basta con comprender la esencial crueldad de las guerras civiles. No basta porque en Medio Oriente la guerra es algo todavía mucho peor que eso. Es una guerra entre concepciones religiosas que sencillamente no pueden, ni quieren, coexistir porque sus fieles están firmemente convencidos de que admitir la posibilidad de una rendición sería cometer una traición a Dios.
En lo esencial, a lo que desde 1948 estamos asistiendo en Medio Oriente no es ni a una guerra entre el Estado judío y algunos Estados árabes, ni tampoco a tan sólo una guerra tribal entre terroristas imbuidos de diferentes ideologías o aspiraciones geopolíticas. A lo que estamos asistiendo es a un enfrentamiento a muerte entre Jehová y Allah en cuyos nombres los combatientes consideran lícito cometer las atrocidades más increíbles porque, para cada bando, el enemigo es un enviado del Demonio. Esto incluso refuerza lo antes señalado en cuanto al carácter de guerra interna que tiene el enfrentamiento a causa de sus factores etnoculturales comunes. Porque resulta ser que Jehová y Allah están emparentados.
Por de pronto, ni el judaísmo ni el mahometanismo son religiones estrictamente monoteístas como generalmente se sostiene. Tanto el judaísmo como el mahometanismo provienen de una raíz politeísta – o “henoteísta”, si se quiere, aunque no panteísta – según la cual los dioses de los demás pueblos existen pero el del pueblo propio es el único “verdadero”. Tanto Jehová como Allah son, por tradición, dioses tribales. Dioses de un pueblo, y de un pueblo solo, que originariamente coexistieron con las deidades de los demás pueblos y que se diferencian en innumerables aspectos del Dios Padre Universal único concebido por el cristianismo desde sus mismos orígenes. La hegemonía de estos dioses tribales adquirió con el tiempo características de exclusividad y este exclusivismo, llevado al extremo de un fanatismo intolerante, es lo que a ambos les otorga ciertas características similares al monoteísmo. Lo exclusivo siempre tiende a presentarse como único. Entre muchas otras cosas esto explica el fenómeno que ha llamado la atención de varios observadores y que es la innata intolerancia de las religiones y sectas que reivindican sus orígenes de Medio Oriente; los fundamentalistas cristianos incluidos.
Los judíos convirtieron a “su” dios en “el” Dios. De tener un dios pasaron a creer que tienen A Dios. Hasta hicieron un pacto con él e interpretaron el concepto de “pueblo elegido” como un contrato de exclusividad. Para ellos sólo “su” dios es Dios; y Dios es el dios de Israel y sólo de Israel.
Por su parte, los mahometanos hicieron casi exactamente lo mismo. La palabra “Allah” es, en realidad, una contracción de otras dos palabras: al- que significa “el” y ‘ilah” que significa “deidad masculina”. “Allah” significa, por lo tanto, “El Dios”, y es significativo que algunos eruditos árabes se opongan a que “Allah” sea traducido por “Dios” en Occidente con el argumento de que el término “Dios” admite el plural “dioses” mientras que “Allah” sólo admite el singular. Y esto es importante porque sólo siendo “El” Dios es que Allah consiguió dejar de ser “un” dios y diferenciarse de los demás dioses del entorno árabe pre-islámico tales como Hubal, al-Lat, al-Uzzah o Manah.
Pero, resulta que lo realmente significativo es que ambas deidades provienen de un caudal cultural común. La denominación “Allah” es muy anterior a Mahoma. El padre de Mahoma, que obviamente nació antes del movimiento religioso fundado por su hijo, ya se llamaba “Abdullah” que significa “siervo de Allah”. Pero también, algo así como cuatro o cinco siglos más tarde, “Abdullah” fue el nombre del abuelo de Maimónides, el rabino y teólogo judío más célebre de la Edad Media , quien escribió la mayor parte de sus obras en árabe firmándolas a su vez como “Mussa bin Maimun ibn Abdullah al-Kurtubi”. Y esto no es tan extraño como parece. En arameo bíblico la palabra para “Dios” es Elaha (o “Alaha” en siríaco), que a su vez proviene de la misma raíz proto-semítica ‘ilah que, en hebreo, ha dado lugar a términos como “Eloah” o “El”.
El conflicto de Medio Oriente es, esencialmente y en última instancia, un conflicto religioso. Es la lucha entre el “Partido de Dios” – el Hizbollah – contra el “Pueblo de Dios” – Israel. Jehová y Allah se han declarado la guerra. Y el problema está agravado por el hecho de que ambos son algo así como primos hermanos. Son dioses tribales de tribus emparentadas y la lucha por la hegemonía de estos dioses tribales es irresoluble.
No hay solución terrenal posible a la guerra entre dos dioses todopoderosos que compiten por las almas de una misma familia.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.**.
Frente a esta situación, lo mejor que podría hacer Occidente – y acaso lo único – sería hacer exactamente lo contrario de lo que hoy están haciendo los EE.UU. y Europa. Lo mejor para todos – y acaso lo único viable – sería apartarse lo más posible y mantenerse lo más lejos posible del conflicto. Porque, así como está planteado, no tiene solución. Más aún: si los EE.UU. dejaran de alimentar la contienda apoyando incondicionalmente a Israel en nombre de un “judeocristianismo” que sólo existe en la fantasía de cristianos herejes que terminaron dándole al Antiguo Testamento una relevancia que no le corresponde; si los múltiples lobbies dejasen de arrastrar a Occidente hacia la conflagración para agredir e invadir a la región y buscar el enfrentamiento con cada vez más países, pues, en ese caso, la guerra quizás podría llegar a terminar por agotamiento; ya sea de los contrincantes o de los recursos bélicos. De no ser así, ténganlo por seguro: continuará.
Continuaremos asistiendo a masacres; continuaremos enterándonos de bombardeos, atentados, explosiones y muertes. Continuaremos viendo a niños despedazados, desenterrados de los escombros y sostenidos en brazos por una madre o un padre desesperados. Continuaremos viendo el interior de algún ómnibus tapizado con los intestinos y los restos de pasajeros mutilados, volados en pedazos por la carga explosiva de algún suicida. Continuaremos oyendo el discurso de los politicastros y de los intelectualosos embanderados tratando de imponernos la decisión de tomar partido por alguna de las facciones en pugna. Y continuaremos teniendo que soportar las acusaciones de antisemitas, neonazis, racistas, genocidas y sólo Dios sabe cuantos epítetos imbéciles adicionales, lanzados contra todos los que se nieguen a glorificar a un bando para ayudar a destruir al otro. En lo personal, debo adelantar desde ya que los epítetos no me interesan en lo más mínimo. Cuando veo a un niño muerto me importa un bledo quién lo mató. Lo único que me importa es que hay un niño muerto. La muerte de ese niño tiene, al menos para mí, entidad suficiente como para volver absolutamente irrelevantes todas las excusas o explicaciones que puedan llegar a esgrimir quienes lo mataron. Sea quienes hayan sido los que lo mataron.
Pero, además de eso, por más que se trate de disimular la cuestión con el eufemismo hipócrita de “daños colaterales”, sigo sin poder hallar argumento alguno que excuse la matanza indiscriminada de civiles indefensos. Sigo, y creo que seguiré, sin poder justificar una guerra en la que mueren indiscriminadamente ancianos, mujeres, niños y personas que no tienen absolutamente ningún poder para influir – sea de la manera que fuere – en la evolución del conflicto.
Pero, probablemente lo mío sea un anacronismo. Lo que pasa es que todavía sigo creyendo en que, más allá de las enemistades y más allá del combate, hay cosas que un hombre de honor sencillamente no puede hacer. Sigo sintiendo una repugnancia instintiva por quienes matan a alguien que no se puede defender. Todavía sigo adhiriendo a la antigua concepción del Derecho Internacional europeo clásico que excluía a los civiles de un combate librado entre ejércitos pertenecientes a Estados soberanos. Todavía sigo creyendo en aquél viejo código de honor que decía que la guerra es una cosa entre soldados; un combate entre guerreros.
Y, pónganme el epíteto que me pongan, sigo y seguiré creyendo en que, restaurando e imponiendo aquél antiguo Código de Honor, contribuiríamos positivamente a hacer de este planeta un sitio menos cruel y menos repugnante de lo que es hoy en ciertas partes.
Seguramente no sería un mundo perfecto. Pero al menos sería un lugar más agradable para vivir.

jueves, noviembre 09, 2006

BOMBA NUCLEAR TACTICA NORTEAMERICANA EXPLOTO EN IRAK.

Ataque a la Base Falcon....

HABRIA EXPLOTADO UNA BOMBA NUCLEAR TACTICA EN IRAK
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En esta fotografía puede verse el hongo de una poderosa bomba que podría ser atómica.

"Nuke táctico" explotó en Irak: silencio mundial
El día 10 de octubre por la noche decenas de explosiones sacudieron la base norteamericana más grande de Irak. Las explosiones se produjeron a 13 km de Bagdad. La prensa mundial no ha dado detalle alguno y no ha mostrado ninguna de las imágenes que son las más impactantes luego de los bombardeos realizados al invadir Irak hace ya más de un año. Pero varias versiones confirmaron que se trataría de un “nuke táctico”.
La base "Forward Base Falcon" poseía dentro de su gran arsenal (el más grande de Estados Unidos en Irak) poderosas bombas denominadas "Tactical Nuclear Weapons", que son pequeñas cabezas, si se las compara con una bomba nuclear convencional. Las ubicadas allí poseían al menos 0,1 kilotones, es decir 100 toneladas de TNT. El tope máximo que posee un arma de estas características es de 1 kiloton, que es igual a un millón de toneladas de TNT. Estas armas no son capaces de destruir ciudades enteras, pero sí terminar con grandes establecimientos y en general son usadas exclusivamente al desarrollarse un conflicto bélico de gran magnitud.
Este tipo de armas están prohibidas y no pueden ser utilizadas. Sin embargo EE.UU. las tenía en su arsenal en Irak.
Al estallar provocan el famoso "hongo": la nube de humo blanco característica de un arma de gran masa y potencia.
La bomba es un nuke táctico que habría explotado en la Base Falcon en Irak con 300 soldados norteamericanos muertos. Aunque esto sucedió el 10 de octubre por la noche, y pese a los cientos de muertos, la prensa mundial no ha dicho nada.Según varias agencias de noticias, todo se produjo tras un accidente o, bien podría haber sido provocado al explotar una bomba en el arsenal de la base, haciendo estallar todo a su alrededor.
La prensa mundial, solo ha emitido un par de noticias el día del hecho trágico, pero no hizo gran alarde, cuando constanemente vemos en la televisión flashes diarios sobre lo acontecido en Irak.
Oficialmente, se dice que no hay ningún muerto ni herido. La base "Forward Base Falcon", tenía capacidad para 3.000 hombres, y allí habitaba la mayor cantidad de armamento en todo Irak. La mayor cantidad de soldados que residían en la base, pertenecía a la División 4 de Infantería.
Se calcula que los daños producidos tienen un costo mayor a los mil millones de dólares. Según fuentes de noticias independientes y por dichos del vocero de la cuarta división de Infantería; el 11 de octubre por la madrugada, ya habían sido 300 las bajas (incluyendo Marines, personal de la CIA y traductores de EE.UU.). También 250 heridas graves producidas a miembros de las fuerzas aliadas iraquíes. Los heridos fueron trasladados al hospital militar de Al-Habbaniyah, ubicado a 70 km al oeste de Bagdad.
Sin embargo, las fuentes oficiales de Estados Unidos niegan que haya habido un solo herido, y que la pérdida se debió a un accidente, perdiendo gran cantidad de armamento. Nada dicen a cerca del tipo de bomba que estalló y que puede observarse a través de videos e imágenes. Aunque es muy posible que por una cuestión de “bélica” el gobierno de Estados Unidos mantendrá el silencio, ya que obtendría el rechazo de la opinión pública mundial las imágenes de los siguientes videos son elocuentes:
1. El video de la cadena de noticias "Al-Jazeera" presta atención al minuto 3:56s. Allí se ve claramente que luego de varias explosiones en el arsenal de la base "Falcón", se produce la explosión que cubre la pantalla entera de luz brillante, y luego el famoso "hongo", característico de una bomba con gran poder destructivo.
http://www.halturnershow.com/TacticalNukeDetonatedInIraq.wmv
2.
Video de la explosión en "EuroNews":
3. El siguiente link muestra un video con audio filmado por marines norteamericanos. Presten atención a la primera explosión, que es la más potente, la que hace sonar las alarmas de los alrededores, y en donde los soldados expresan cuán impactante les resultó la onda expansiva de la detonación...
http://www.youtube.com/watch?v=UBMqTpDnitA&eurl=
4. Se puede ver una sección de imágenes del día después, y de cómo ha quedado la base norteamericana : http://www.rense.com/general73/falcphotos.htm
Ampliar noticia
Explotó poderosa bomba en Irak: podría ser nuclear, más de 300 muertos
(Fuente El Malvinense)

http://www.seprin.com/portal2/portal/mostrar.php?subaction=showfull&id=1162996905&archive=&start_from=&ucat=4&

lunes, noviembre 06, 2006

INTERPRETACION TRADICIONALISTA DEL ACTUAL CONFLICTO MUNDIAL.

PERSPECTIVAS TRADICIONALISTAS INTEGRALES
DEL CONFLICTO MUNDIAL EN CURSO.

El Tradicionalismo Integral y las lecturas del Once de Septiembre del 2001.

NOTA INTRODUCTORIA: Damos a conocer el punto de vista del CENTRO DE ESTUDIOS EVOLIANOS DE BUENOS AIRES sobre el tradicionalismo integral a raíz de un debate sobre las implicancias del ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York.

ESCRIBE W. Preziosi , del Centro de Estudios Evolianos

Como el Sr. Petrosino nos ha incluido en un foro, atribuyéndonos una serie de conceptos y caracterizaciones incorrectas y como entre los participantes del mismo hay muchos que no saben qué es el Centro de Estudios Evolianos, queremos aclarar algunas cuestiones
1) No es verdad que reivindiquemos un "tradicionalismo occidental" como él manifiesta. El orden tradicional que nosotros defendemos es independiente de cualquier espacio geográfico o cultural y representa el modo de ser que existió siempre en toda sociedad normal, antes de que aconteciera la anomalía moderna originada en el Occidente, la que tuviera su punto culminante con la Revolución Francesa y que fuera anticipada por movimientos tales como el Renacimiento y la Reforma protestante. Por civilización tradicional comprendemos a aquella que ha puesto su prioridad en valores espirituales y no materiales y económicos como en cambio hace la moderna. Y este tipo de sociedad, que existió siempre antes del desvío aquí mentado que se ha univerzalizado en los últimos 200 años de historia, puede hallarse sea en Oriente como en Occidente. Más aun, es más fácil encontrar tales rastros de Tradición en el primer espacio cultural que en el segundo, justamente porque ha sido en este último en donde se ha originado tal anomalía. Por tal razón, en la medida que lo que nos moviliza son principios y no cercanías geográficas o culturales, es que podemos decir que estamos mucho más cerca del fundamentalismo islámico que de Bush y de Blair por ejemplo, en la medida que, a pesar de ser estos últimos "occidentales" y "cristianos" como también podemos serlo nosotros y los primeros en cambio "orientales" y "musulmanes", son éstos los que sostienen valores espirituales y no consideran como aquellos que la economía sea el destino de las personas.
Por supuesto que esta actitud nuestra no es la que sostienen aquellos sectores que en el Occidente dicen representar su "tradición", tales como la Iglesia católica de Ratzinger, o como los tantos grupos de "nacionalistas católicos" de nuestro medio, para los cuales en cambio, lo que determina sus afinidades electivas es su adscripción a un determinado espacio cultural y geográfico, con independencia de los principios que se sostengan; es decir lo opuesto exacto a lo que sostiene nuestro Centro. Es por ello que ellos hoy en día se alinean con el "Occidente", siendo por lo tanto el Islam su principal enemigo y no tanto Bush, quien, a pesar de todo, es "cristiano" ni, aunque no lo confiesen explícitamente, el Estado de Israel que está representado por sus "hermanos mayores". A elllo se asocia también un cierto nazismo biológico, que ha efectuado recientemente un "Congreso de la raza blanca" en Europa, el cual ha agregado a esta adscripción por la geografía o por la cultura también otra por aquello que es relativo al color de piel. Una vez más, a diferencia de todos los aquí mencionados, nuestra patria son los principios y las ideas y no la historia, la cultura o la raza que se tenga. He aquí pues en qué consiste nuestro tradicionalismo que no es ni occidental ni oriental como sostiene equivocadamente Petrosino.
Acotemos que la actitud opuesta a nuestro tradicionalismo es lo que explica que el Papa nunca haya condenado ni la invasión a Afganistán ni la de Irak y que en los últimos tiempos haya emprendido una campaña en contra del Islam fundamentalista (no del occidentalizado, de los califas amigos de Norteamérica e Israel). Ello se debe a un fenómeno recurrente en el seno del catolicismo que es el güelfismo, para el cual lo más importante es la adcripción a una determinada fe y no a ciertos principios. Vemos así cómo, a pesar del último Concilio y de su pretendido ecumenismo, la Iglesia católica sigue considerando que un asesino serial que en el último
momento de su vida se convierte a la propia religión se salva y no así en cambio un asceta de otra religión que ha entregado toda su vida a una existencia espiritual al cual, por no haber reconocido la "religión verdadera", le está reservado el infierno. Es por tal causa que para ellos Bush siempre será preferible a Bin Laden, pues si bien el segundo sostiene la primacía del cielo sobre lo meramente terrenal, Bush, a pesar de su materialismo, es "cristiano" mientras que el otro es en cambio musulmán.
2) Con respecto a que seguimos la "versión oficial" de los acontecimientos de los últimos tiempos ignoramos a qué se referirá el Sr. Petrosino con ello. Entre los que dicen que fue Bush quien se hizo estallar las Torres se encuentran Fidel Castro, Chávez, Moore, Meyssan, Graziano y tantos otros. Es decir hay tanto personeros del régimen de un lado como del otro por lo que cuesta saber cuál de las dos posturas es oficial y cuál no convencional. ¿Qué diferencia existe entre el antiislamismo de quienes lo rechazan por terrorista del que en cambio quieren anularlo quitándole cualquier entidad? Los dos son siempre antiislámicos y "occidentales". Es decir los dos son antitradicionales y modernos.
3) Por ello no hay tres posiciones como dice Petrosino. Sólo dos: o se está con el mundo moderno o con el tradicional. O con un mundo fundado en la economía y la materia o en valores espirituales en lo que es más que mera vida con independencia de la raza, religión o geografía en que nos hallemos.

sábado, noviembre 04, 2006

MARCOLA DIXIT O EL MANIFIESTO POSMODERNO DEL NARCOBRASIL.

LA NARCOREALIDA EN EL MUNDO POS MODERNO.

aGRADECEMOS A aLBERTO bUELA QUE NOS HAYA ENVIADO ESTE DOCUMENTO DE ANTOLOGÍA QUE TESTIMONIA QUE ALGO NUEVO SE HA DESATADO COMO FENOMENO, Y DEL CUAL NO TENIAMOS NI ASOMO DE CONOCIMIENTO.
ES EL MUNDO POSMODERNO, UN MUNDO QUE NO TIENE NADA QUE VER CON EL HUMANISMO NI EL PACIFISMO DE LAS DERECHAS, LOS CENTROS Y LAS IZQUIERDAS, QUE SE DESMARCA EXPLICITAMENTE DE BURGUESES Y DE PROLETARIOS.
ESTA NUEVA REALIDAD DEJA ATRAS LOS ANACRONICOS CONCEPTOS MODERNOS DE DEMOCRACIA Y ESTADO DE DERECHO.
LA REALIDAD APARECE DURA, NO APTA PARA BLANDENGUES ACOMODADOS.
ES, DE NUEVO, LA OPORTUNIDAD DE LOS FUERTES.
YA NO SIRVE LA RELIGION DE LOS ESCLAVOS.
ES UN TERRITORIO DONDE EL VICTIMALISMO DE LOS SIONISTAS SOLO HARÍA REIR.
FRENTE A ESTO LA DISCUSION ESTUPIDA DE QUIEN OCUPARÍA UN PUESTO EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS INUTILES NACIONES UNIDAS DA VERGUENZA AJENA.
Petras, 4-11-2006.

Entrevista a Marcola (narco), líder del Primer Comando Capital (Sao Paulo)

(La entrevista la hizo O Globo, previo secuestro de uno de sus gerentes)

- ¿Vos sos del PCC (Primero Comando Capital)?
- Más que eso, yo soy una señal de nuevos tiempos. Yo era pobre e
invisible... ustedes nunca me miraron durante décadas... Y antiguamente era
blando resolver el problema de la miseria... El diagnóstico era obvio:
migración rural, desnivel de renta, pocas favelas, periferias ralas. La
solución que nunca venía... ¿Qué hicieron? Nada. ¿El gobierno federal alguna
vez destinó presupuesto para nosotros? Nosotros sólo aparecimos en los
desmoronamientos en el morro, o en las canciones románticas sobre la
"belleza de los morros al amanecer", esas cosas...
Ahora estamos ricos con la multinacional del polvo. Y ustedes están muriendo
de miedo... Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social...
¿Viste? Soy culto... leo a Dante en la prisión.
- Pero la solución sería...
- ¿Solución? No hay más solución, chabón... La propia idea de "solución" ya
es un error. ¿Ya viste el tamaño de las 560 favelas de Río? ¿Ya anduviste en
helicóptero sobre la periferia de São Paulo? ¿Solución cómo? Sólo vendría
con muchos billones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante
de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico,
revolución en la educación, urbanización general; y todo tendría que ser
bajo la batuta casi que de una "tiranía esclarecida", que salte por encima
de la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo
cómplice (¿o vos creés que las 287 sanguijuelas van a actuar? Si bobean, van
a robar hasta al PCC...) y del Judicial, que impide puniciones. Tendría que
haber una reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber
comunicación e inteligencia entre policías municipales, estaduales y
federales (nosotros hacemos hasta tele-conferencias entre presidios...) Y
todo esto costaría billones de dólares e implicaría un cambio psico-social
profundo en la estructura política del país.
O sea: es imposible. No hay solución.
- ¿Vos no tenés miedo de morir?
- Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Además, acá en la cárcel
ustedes no pueden entrar y matarme... pero yo puedo mandar a matarlos a
ustedes afuera... Nosotros somos hombres-bomba. En la favela hay cien mil
hombres-bomba...
Estamos en el centro de lo indisoluble, exactamente... Ustedes en el bien y
yo en el mal, en el medio, la frontera de la muerte, la única frontera.
Ya somos otra especie, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La
muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, en el ataque al
corazón... La muerte para nosotros es la presunción diaria, tirados en una
zanja... ¿ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de "sea
marginal, sea héroe"?
Bueno, es eso: llegamos, ¡somos nosotros! Ja, ja... ustedes nunca esperaron
a estos guerreros del polvo, ¿no? Yo soy inteligente. Yo leo, leí 3000
libros y leo a Dante... pero mis soldados son todos extrañas anomalías del
desarrollo rengo de este país. No hay más proletarios, o infelices, o
explotados. Hay una tercera cosa creciendo ahí afuera, cultivándose en la
llama, educándose en el absoluto analfabetismo, diplomándose en las
cárceles, como un monstruo alienígena escondido en las márgenes de la
ciudad. Ya surgió un lenguaje nuevo.
¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas "con autorización de la
Justicia"? Bueno, es eso. Es otro lenguaje. Estamos delante de una especie
de post-miseria. Eso. La post-miseria genera una nueva cultura asesina,
ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas.
Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandos son una mutación de la
especie social, son hongos de un gran error sucio.
- ¿Qué cambió en las periferias?
- Dinero. La gente hoy tiene. ¿Ustedes creen que quien tiene 40 millones de
dólares como el Beira-Mar no manda? Con 40 millones la prisión es un hotel,
un escritorio... ¿Cuál es la policía que va a quemar esta mina de oro,
entendés? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si un funcionario
vacila, es despedido y tirado al microondas... ja, ja.
Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos
métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos y burocráticos. Nosotros
luchamos en terreno propio. Ustedes en tierra extraña. Nosotros no tememos
la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes
van de tres octavos. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa.
Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad.
Ustedes nos transforman en superstars de cine. Nosotros los hacemos a
ustedes payazos. Nosotros somos ayudados por la población de las favelas,
por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales,
provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos globales.
Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros clientes. Ustedes nos
olvidan así como pasa la violencia.
- ¿Pero qué es lo que tenemos que hacer?
- Voy a dar una avispada, aún contra mí. ¡Agarren a los barones del polvo!
Hay diputado, senador, hay generales, hay hasta ex presidentes de Paraguay
en los cárteles de cocaína y armas. ¿Pero quién va a hacer eso? ¿El
Ejército? ¿Con qué plata? No hay dinero ni para el rancho de los reclutas...
El país está quebrado, sustentando un Estado muerto a intereses de 20%
anual, y Lula todavía aumenta los gastos públicos, empleando 40 mil
picaretas. ¿El Ejército va a luchar contra el PCC y el CV (Comando
Vermelho)? Estoy leyendo a Klausewitz, "Sobre la guerra". No hay perspectiva
de éxito... Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en las
márgenes... La gente ya tiene hasta armas antitanques... Si pelotudean, van
a rolar unos Stingers ahí...
Para acabar con nosotros, sólo tirando bomba atómica en las favelas...
Además, nosotros terminamos tirando también "unita", de esas bombas sucias
precisamente... ¿Ya pensaste? ¿Ipanema radioactiva?
- Pero... ¿no habría solución?
- Ustedes sólo pueden llegar a algún logro si desisten de defender la
"normalidad". No hay más ninguna normalidad. Ustedes precisan hacer una
autocrítica de la propia incompetencia. Pero voy a ser franco... en la
buena... en la moral... Estamos todos en el centro de lo indisoluble. Sólo
que nosotros vivimos de él y ustedes... no tienen salida. Sólo la mierda. Y
nosotros ya trabajamos dentro de ella. Mirá acá, hermano, no hay solución.
¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema.
Como escribió el divino Dante: "lasciate ogni speranza voi che entrate!"
Perezcan todas las esperanzas ¡estamos todos en el infierno!
Marcola

martes, octubre 17, 2006

Alberto Buela: UNA VIVION ANTIIMPERIALISTA DEL DESCALABRO BOLIVIANO.

Alberto Buela:
UNA VIVION ANTIIMPERIALISTA DEL DESCALABRO BOLIVIANO.

Cinco días en Bolivia
Alberto Buela (*)

Como desde nuestra primera juventud hemos leído todo lo que caía en nuestras manos sobre Bolivia, además nuestro maestro José Luis Torres (1902-1965) siempre nos hablaba del país del Altiplano, sobre sus hombres y sus cosas, cada vez que viajamos allá sentimos que conocemos todo.Pero no es así, cada viaje nos sorprende con algo inesperado. La última vez cuando fuimos a visitar a nuestro querido amigo Andrés Solíz Rada y su exquisita señora, nos sorprendió la más ordenada(sea por etnias o actividades) y kilométrica manifestación que vimos en nuestra perra vida. Era la primera manifestación por la nacionalización de los hidrocarburos en tiempos del Goñi Sánchez Lozada. En esta última del 3 al 8 de octubre, nos sorprendió la desmesura, aquello que los griegos llamaban la hibris, que se tradujo como lo híbrido, como lo son aquellos animales que como la mula no dan cría o aquellos actos humanos infecundos.La desmesura de dos muertos cocaleros en un parque nacional y la de dieciseis muertos en Huanuni (Oruro) en un enfrentamiento entre pobres: mineros contra cooperativistas.
Y con 18 muertos servidos a la mesa, el vice presiente García, el típico intelectual de la izquierda progresista se despacha un discurso por la televisión sosteniendo, sin que se le mueva un pelo de su cabellera prolijamente peinada a la moda, que hacía dos días él había estado allí y que había mandado crear una comisión. Nos acordamos de Perón y aquella enseñanza suya: cuando no se quiere hacer nada se crea una comisión.Habló García Linera como si estuviera situado en la luna o en otro país, cuando es él una de las cabezas del poder ejecutivo. Incluso tuvo el descarado tupé de referirse a los derechos humanos del pueblo boliviano, tópico sagrado de la ideología progresista.Pero el hecho cierto es que la responsabilidad de esas muertes es del gobierno, pura y exclusivamente. Hace ya ciento cincuenta años, mucho antes de la Guerra del Pacífico, Juan Bautista Alberdi sentenció: Bolivia es un Estado imposible. Y lo dijo a propósito de su error constitutivo garrafal: el Estado Unitario. Pero eso es tema para otra meditación. Volvamos al tiempo de hoy donde el principal problema es la incapacidad de los funcionarios bolivianos (políticos o de carrera) para administrar los aparatos del Estado. Y como mar de fondo de esta incapacidad manifiesta (el ministro de minería hizo dieciseis reuniones con los cooperativistas y los mineros, García Linera, dixit, y no pudo fijar una política), está el discurso indigenista del gobierno de Morales, en donde habla “del indio ideal” a una Bolivia en donde los indios son reales y los criollos (Morales incluido) son la mayoría de la población.¿Quién puede estar en contra de Evo que vino a reemplazar un régimen corrupto, falaz y descreído como el del muñeco norteamericano de Goñi? Nadie o muy pocos. El pueblo boliviano está en contra del mal gobierno de Evo, en contra de la desmesura de García Linera, en contra de ese enfrentamiento ficticio entre criollos y aborígenes. Es por eso que es una ruindad que un gringo como Heinz Dieterich, vendedor de recetas revolucionarias para “latinoamérica” como él dice, anuncie un golpe de Estado para el 11 de octubre. Claro está, porque el 12 es el día de la raza, con lo que los hispanocriollos festejaran doblemente. Qué manera de tomar de boludos a los bolivianos y a los suramericanos en general, de este gringo que viene a alentar una dialéctica que sólo existe en su cabeza. ¿Será por eso que el comandante Chávez lo terminó echando?.Hablar de cosas que cosas no son(revolución del 11 de octubre), y proponer programas irrealizables como el de crear una economía latinoamericana (sic, El Mundo, 8-10-06 p.10) cuando nos cuesta un Perú establecer pautas económicas binacionales, es ser funcional al imperialismo que se dice combatir.Lo que tendrían que hacer los bolivianos con ideólogos a la violeta como éste, es darle una patada en el culo y echarlo a la mierda, porque los está tomando de imbéciles. Pero claro, como es marxista no se lo puede tocar, como si no hubiera marxistas que le han hecho y le hacen el juego al imperialismo.En resumidas cuentas, nuestro balance de cinco días en Bolivia es que, más allá de las buenas intenciones que pudiera tener el gobierno, éste no gobierna, y así, al quedar en libertad la presión de los distintos lobbies, al no haber gobierno, se resuelve con la muerte en las calles de la gente que lucha por sus intereses concretos.Que a Evo lo volteen de un golpe o lo dejen que se fría en sus propias contradicciones eso no lo podemos saber ni nosotros ni nadie, pues en la caja de Pandora la prognosis (la comprensión del futuro) quedó encerrada, pero lo que sí podemos saber es que Bolivia necesita una constitución federal que contemple además de la representación partidocrática una representación estamental que defienda su diversidad cultural. Pero claro, esto es demasiado pedirle a la dirigencia boliviana ganada por el discurso multiculturalista norteamericano (García Linera), el discurso marxista-indigenista de Evo y el discurso liberal-burgués de la oposición.Bolivia no tiene hoy un discurso nacionalista y antiimperialista al mismo tiempo, como el que supo tener con hombres como Carlos Montenegro o Augusto Céspedes. Lo más parecido era Andrés Solíz Rada y Evo Morales lo echó.

(*)
alberto.buela@gmail.com